lunes, 2 de mayo de 2016

MI DULCE VENGANZA

Demasiada diversión,
no la siento real,
presiono más tu cuello
ya no puedes respirar.

Creíste que podrías,
destrozar mi corazón,
huyendo sin preocupación.

Nunca lo lograrás,
ahora estás en mi poder
y pagarás por tu traición.

Me has enseñado
a no amar nunca más,
eso hay que agradecer,
pero de mi venganza,
jamás te librarás.

Aún puedo escuchar,
los latidos de tu corazón,
aquél que jamás supo amar;
más odio, más presión;

ya no hay sonido, solo rencor.

VIDA DE OVEJA


 Cada minuto más que paso en este mundo
me hace despreciarlo más,
tan lleno de hipocresía y mentiras.

Todos ya tan acostumbrados,
sólo siguen las reglas del juego,
adulan a los poderosos pese a que los odien
y consiguen un lugar en la vida.

Sólo son ovejas estúpidas y convenencieras
esperando el momento de traicionar

a quien los ha llevado a donde están.

El burdel de las parafilias. C. 7: Pirofilia y un slasher




Ver a Melina y Marcus siempre era un espectáculo curioso, él, un ex presidiario de 1.98 m de estatura y 115 kg, de larga cabellera negra con los musculosos brazos repletos de tatuajes y rostro de pocos amigos y ella, una joven de dulce rostro y abundante melena castaña ondulada  que medía cuarenta centímetros menos que él.
Liss los invitó a entrar a su oficina y lo primero que observaron fue un enorme contenedor de vidrio con una chica en su interior que era rociada de un líquido corrosivo el cual ya había destrozado parcialmente su piel dejando expuestos algunos músculos e incluso huesos, el abdomen estaba tan deshecho que los intestinos colgaban fuera de su cuerpo.
-Bonita decoración – dijo Melina acercándose al cristal hipnotizada por aquella visión – ¿No es la chica que usó una máscara de conejo en uno de tus shows?
-Sí – respondió Alyssa sin interés.
-¿Y qué hace encerrada aquí? Si se trata de un nuevo espectáculo debería estar en algún lugar más transitado.
-Me gusta tenerla aquí, me recuerda los errores que no debo volver a cometer.
                Habían colocado dos sillas frente al escritorio, sin embargo una resultó inútil pues Melina se sentó sobre las piernas de Marcus.
-¿Por qué han venido? Sé que es su aniversario pero ustedes mutilan, matan y violan personas siempre que quieren…
-Claro, pero tenemos en mente algo un poco más complicado – respondió Marcus. – A mí me interesa…
-Una puta chilena que conoció en Internet… - interrumpió Melina molesta. – Por cierto, puedes guardar energía, no será necesario que la revivas.
-Me temo que no entiendes como funciona esto, cuando nos piden a una persona viva que no pertenece a nuestro staff lo único que hacemos es crear una copia, por eso aunque la asesines la original estará a salvo en su hogar.
-¡Que fastidio! ¿No puedes hacer una excepción?
-Sería un desperdicio de energía innecesario. La única vez que tuvimos a un original fue en una curiosa ocasión en la que un par de estudiantes se pidieron el uno al otro en su fantasía sin saberlo, matamos dos pájaros de un tiro, por decirlo de alguna forma. Eran una pareja extraña como ustedes, él era un hombre delgado al estilo Jim Morrison y ella una chica regordeta repleta de tatuajes, en fin… ¿qué más han pensado?
-Yo quiero a Jason Vorhees.
-¿El de las películas?
-¿Hay otro? Y por supuesto no me interesa un actor disfrazado, quiero el personaje, putrefacto, despiadado y con una fuerza bestial.
-En ese caso debo asumir que como escenario quieres…
-El campamento Crystal Lake, por supuesto.
                El par de asesinos terminaron de indicarle a la europea los detalles de su fantasía slasher y al terminar ella los invitó a presenciar el espectáculo que se había planeado en su honor. Se instalaron en una mesa del centro y observaron el escenario, en él se encontraba un hombre vestido con un elegante esmoquin que sostenía a un rechoncho bebé que no paraba de llorar, tomó un taladro, lo encendió y penetró la cabeza del infante que como por arte de magia cesó sus lamentos, tras introducir la broca hasta el fondo la extrajo y volvió a introducirla en el lado opuesto de aquel cráneo infantil, cuando hubo terminado aquella tarea levantó un mástil de violín, lo colocó entre los dos orificios y lo adhirió al cráneo con un par de tornillos. Tras esto tomó un cuchillo y penetró en las suaves muñecas de la criatura dejando expuestas sus venas, jaló tres de cada extremidad y las ató hábilmente sobre el mástil. Se lo colocó sobre el hombro y comenzó a tocar una apasionante pieza de tango.
Marcus y Melina miraron al público, fácilmente podían distinguir a los clientes primerizos, nerviosos e impresionables, de los clientes frecuentes que simplemente disfrutaban del show e incluso ordenaban bebidas y platillos que sólo podrían conseguir en aquél lugar, al menos legalmente. Candy, la maid, ofrecía shots de tequila con embriones humanos, al parecer Liss se había puesto muy maternal en esta ocasión, los asesinos pidieron un par y los tomaron de un trago mientras seguían disfrutando del espectáculo.
Habían aparecido en escena dos personajes, una joven que portaba un vestido de látex rojo que terminaba en puntas tan  ajustado que marcaba detalladamente su bien formada anatomía y que daba la impresión de que estaba cubierta tan sólo por una capa de sangre derramada y acrecentando este efecto unos rubíes colgaban de las puntas brillando como gotas del líquido vital. El segundo personaje se trataba de un hombre de largo cabello sujeto en una coleta ataviado en una elegante vestimenta propia de los bailarines de tango.
Comenzaron con un sensual baile acorde a la melodía, su mirada y sus movimientos expelían deseo y lujuria además de una ferocidad excitante, ella acercó su rostro al de su compañero y le arrancó un gran trozo de piel de un mordisco dejando parcialmente al descubierto su dentadura, sin dejar en ningún momento los pasos de baile él le arrancó la parte inferior de su vestido llevándose con él largos tirones de la piel de sus piernas, la mujer hizo lo mismo con la camisa de él mordisqueando enseguida su torso desnudo arrancándole la piel del pectoral izquierdo incluyendo el pezón, así prosiguió la feroz danza, con ambos destrozándose tanto el ropaje como la epidermis mientras la pista se llenaba de sangre y restos humanos sin dejar de mirarse con una lubricidad insaciable.
Cuando ambos se hubieron convertido en bultos rojizos antihumanos y la canción estaba por terminar, cada uno introdujo una mano en el destrozado pecho ajeno y llevó al exterior el corazón que éste contenía mirándose retadoramente hasta que se fundieron en un apasionado beso y ambos cayeron muertos.
El aplauso fue inminente, incluyendo a M+M, quienes después de tal espectáculo estaban ansiosos por comenzar con sus planes en aquél sitio, la maid les había entregado su llave con el número 404, así que acudieron al cuarto piso velozmente.
Al entrar a la habitación percibieron el frío y el suave aroma del bosque que se encontraba frente a ellos, el paisaje era idéntico al que habían vislumbrado tantas veces en las películas e incluso se encontraba el letrero amarillo que indicaba el nombre del lugar “Welcome to Camp Crystal Lake”. Melina de inmediato encontró un bate de aluminio entre los árboles y Marcus un cuchillo, según sus especificaciones habría armas regadas por el bosque como hojas en otoño. Al poco tiempo escucharon un grito femenino que les indicaba que el juego había comenzado.
-Ya sabes las reglas, el primero en encontrar a la perra hace con ella lo que quiera. – Apenas Marcus asintió, su pequeña novia lo golpeó con el bate en la entrepierna y echó a correr hacia donde se escuchaba la voz, era mucho más veloz que él, sin embargo un poco de ventaja extra no le haría daño.
No tardó en encontrar a la emisora de aquellas súplicas, Michelle, una rubia de desproporcionado trasero que le recordó a una famosa estrella porno, llevaba unos jeans ajustados y una playera blanca de tirantes tan pequeña que sus pechos amenazaban con romperla. A pesar del terrible odio y los celos que sentía hacia aquél ser que había cautivado a su amado, ella deseaba complacerlo así que únicamente quería era hacerle un par de modificaciones.
Tras un ligero forcejeo logró someterla, extrajo una cuerda de su bolsa, le ató las muñecas con fuerza y la sujetó de la gruesa rama de un árbol, debía ser rápida pues ya escuchaba los pasos de su sádico amante acercándose, trabajosamente le retiró sus pantalones dejando al descubierto su descomunal trasero que apenas quedaba adornado por minúscula lencería morada que de igual forma retiró de su cuerpo y le colocó un par de grilletes en los tobillos con una barra separadora que extrajo de su bolsa y rebuscó de nuevo en ella hasta encontrar una aguja con hilo grueso.
Miró su vagina sin interés alguno, tomó sus labios con dos dedos e introdujo la aguja en ellos, cada puntada ocasionaba un quejido y un ligero sangrado que la complacían enormemente, tan sólo cosió la mitad de aquella abertura pero lo hizo con fuerza para que resistiera las embestidas de su gigantesco amante. Apenas había terminado con aquella labor cuando apareció Marcus aún con una tenue mueca de dolor.
-Hiciste trampa.
-Nunca lo mencionamos entre las reglas, querido. Además yo simplemente quería prepararla para ti, no pensaba arruinar tu regalo de aniversario.
El hombre de casi dos metros de altura sacó un cuchillo de sus botas militares y cortó la cuerda que sostenía a Michelle dejándola caer, Melina hizo un puchero, ella había tenido que trepar al árbol cual ardilla para atar aquella cuerda y a él le había bastado con alzar uno de sus brazos.
La chica había caído boca abajo y el ex presidiario decidió dejarla en aquella postura, tomó la cuerda que mantenía unidas a sus muñecas y le hizo un nudo alrededor del cuello para luego atarla a la parte baja del tronco del árbol. Miró el trabajo de su novia y quedó complacido.
-¿Qué más pensabas hacerle?
-Puedes usarla mientras continúo.
Obedientemente se bajó la bragueta liberando un falo estimulado por el espectáculo anterior y la oportunidad de follarse a aquella chilena que lo había calentado tantas veces con sus pláticas obscenas y sus eróticas video llamadas, esta vez no había una computadora de por medio, esta vez la tenía frente a él, en carne y hueso. Su miembro palpitaba de excitación pero quería disfrutar de aquel momento, frotó la punta contra el clítoris de la chica que a pesar del dolor infringido previamente no pudo evitar sentir placer ante ese roce. Luego lo colocó en la pequeña entrada que había dejado Melina y comenzó a empujar hacia dentro, la sensación resultaba deliciosa, incluso el ligero roce del hilo contra su piel resultaba placentero. La chilena no paraba de aullar de dolor debido a que aquella penetración hacía que las costuras se separaran tirando de su piel genital, Marcus jaló su cabellera ocasionando que la cuerda apretara más su cuello y los aullidos cesaron.
Aquella postura resultaba perfecta para lo que planeaba Melina, sonrió satisfecha al ver que la chica abría la boca intentando producir algún sonido, tomó el bate de aluminio y lo estampó con toda la fuerza que pudo contra los dientes de Michelle destrozando por completo dos y rompiendo parcialmente otros tres. La sádica y pequeña asesina estampó varias veces más el bate contra la mandíbula de la chilena, el movimiento convulsivo de dolor que realizaba no hacía más que excitar aún más a Marcus que ya no sostenía su cabellera si no que sujetaba sus pechos, los usaba como medio para mover el cuerpo de la chica con velocidad sobre su pene y lo hacía con tal ardor que habían comenzado a ponerse morados, con la fuerza que poseía a Melina no le sorprendió cuando terminó por arrancárselos rompiendo con su concentración.
Para aquél entonces Melina había terminado de romperle los dientes a la chica dejándole las encías tan sólo con algunos diminutos trozos blancos y un montón de sangre brotando por doquier. Su amado miró aquella segunda adaptación con el mismo placer que la primera, frotó su falo contra aquellas suaves encías cubiertas de sangre mirando los ojos suplicantes y húmedos de la chica aumentando su placer,  sujetó la cabeza de la chica moviéndola rítmicamente sintiendo como su pene golpeaba en su garganta y como la chica trataba de librarse de él ante la sensación de asfixia.
De pronto la chilena comenzó a retorcerse y a pesar de su creencia inicial de que se trataba de otro de sus intentos de liberarse, notó que se debía a que Melina le estaba introduciendo el bate por el ano sin piedad alguna, la miró enternecido, su mezcla de celos y sadismo le resultaba encantadora. No pudo más que excitarse aún más y empujó con más fuerza su pene dentro de aquella garganta, los sonidos de asfixia lo entusiasmaban aún más y seguía embistiendo su garganta con mayor furia hasta que por fin eyaculó en ella de tal forma que el semen incluso se resbaló por las fosas nasales de la rubia, cuando extrajo su miembro de aquella chica supo que había muerto, sin embargo Melina continuaba retorciendo su bate intentando introducirlo tanto como pudiera.
-Ya está muerta.
-Ya sé pero no por eso voy a dejar de odiarla. – Marcus sonrió, nunca dejaría de amar a aquella mujer demente y era tiempo de que ella disfrutara su parte del plan, aunque él fuera quien tendría el ataque de celos esta vez.
Caminaron a través del bosque con dirección hacia el lago y tras pocos metros hallaron una tétrica lápida con el mítico nombre en ella: Jason Voorhees, y junto a ella un par de palas. Melina tomó una y comenzó a cavar con entusiasmo, por el contrario Marcus se limitó a observarla, si bien Jason había sido el ídolo de su juventud no le agradaba que fuera el objeto de los deseos sexuales de su compañera.
-Si me ayudaras esto sería infinitamente más rápido… - pronunció Melina.
Con desdén él tomó la otra pala y tras cavar apenas medio metro encontró un ataúd, retiró la tierra suficiente para descubrir la gigantesca caja y le dejó a Melina la primicia de abrirla. Alegremente ella bajó de un salto y levantó la tapa del féretro con una lentitud casi teatral.
Él resultaba idéntico al personaje que había visto numerosas veces en pantalla, había esperado que reaccionara tan sólo con liberarlo de su encierro, sin embargo él continuaba inmóvil, aun así su sola presencia le resultaba excitante, aquel monstruoso cuerpo de más de dos metros, las pútridas manos imponentes (la izquierda aun sosteniendo el enorme machete) y por supuesto la inconfundible máscara de hockey bajo la que se podía distinguir su deforme cabeza.
Su puso a gatas sobre él para examinarlo mejor, algunos gusanos se arrastraban bajo la máscara y un ligero aroma a putrefacción fluía de aquel cuerpo. Sacudió su enorme cuerpo tanto como pudo sin conseguir una reacción, Marcus apenas pudo contener la risa ante su frustración.
“¡Puta Alyssa! ¡Que lo quisiera putrefacto no significaba que lo quisiera muerto!” De cualquier forma ese era Jason Voorhees y no pensaba desaprovechar esa oportunidad, al ser una  necrófila consumada aquello no representaba ningún problema.
Le abrió uno de los párpados y lo recorrió lascivamente con su lengua percibiendo la viscosidad y la tenue acidez del globo ocular. Descubrió su pecho de tono verdoso cubierto por numerosas cicatrices y lo mordisqueó mientras desabotonaba sus pantalones exponiendo su putrefacto miembro inerte.
Retiró una pequeña larva de su glande y se introdujo aquel falo en la boca, sintió como éste palpitaba y se endurecía bajo los movimientos de sus labios y su lengua que no paraba de mover alrededor de la uretra. Detuvo aquella tarea simplemente para quitarse su pequeña camiseta de Motörhead mostrando sus redondeados pechos y cuando bajó la mirada para hacer lo mismo con sus shorts sintió una poderosa mano sujetando su cuello y levantándola del suelo.
Alzó la mirada encontrándose de frente con aquella característica máscara y los ojos dementes tras ella, aquello y la presión en su tráquea la excitó aún más. El enmascarado emergió de aquél hueco en la tierra sosteniendo a la chica y Marcus miraba hipnotizado como los pechos de su amada se bamboleaban mientras el legendario asesino acercaba su enorme machete a su torso para introducirlo bajo sus shorts y cortarlos de tajo junto con su ropa interior dejando un corte sanguinolento en el muslo de Melina. Así mismo se quedó inmóvil cuando aquel engendro soltó su machete y sujetó el trasero de la castaña con ambas manos colocándolo sobre la punta de su pene para luego penetrarla brutalmente generando un grito de placer y dolor de Melina.
A pesar de los terribles celos que sintió en aquel momento, la visión de ese cuerpo putrefacto penetrando salvajemente a la pequeña Melina que gemía y se retorcía de gozo le provocó una inminente erección así que se colocó detrás de la chica, mordió sus delicados hombros, extrajo su miembro de sus pantalones y se lo introdujo lentamente en el ano.
Melina desbordaba de placer ante ambas penetraciones igual de deliciosas que entrechocaban dentro de su cuerpo y que la llenaban como jamás en su vida, no tardó en alcanzar el clímax ruidosamente. Marcus al notarlo fue invadido por una nueva oleada de celos, tomó el machete y sodomizó con él a Jason retorciéndolo sin piedad tras lo que introdujo su mano en la desgarrada cavidad y comenzó a jalar sus intestinos para luego ahorcarlo con ellos, Melina bajó con gracia al suelo cuando él perdió su erección y su gigantesco amante aplastó el rostro del asesino con sus enormes botas hasta que rompió la máscara y el cráneo del slasher.
La diminuta sanguinaria viró hacia Marcus, jaló la cadena que pendía de su cuello haciéndolo agacharse y lo besó pasionalmente al mismo tiempo que acariciaba su miembro antes de salir corriendo cual niña con dirección hacia una de las cabañas. Él la miró embelesado, desnuda con la abundante melena al viento y corriendo entre los árboles lucía como una hermosa ninfa y no pudo evitar correr hacia ella.
Su amada dejó la puerta entre abierta así que bastó con un ligero empujón para entrar, la visión fue maravillosa, su ninfa recostada en una cama en forma de corazón cubierta por cientos de lenguas recién arrancadas y en un buró junto a ella había una botella de Jack Daniel’s y un zippo.
Ella gateó hacia él con sensualidad felina y posó sus labios sobre el botón de sus pantalones, enroscó su lengua sobre él y con facilidad lo retiró, con los dientes tomó la cremallera y la deslizó hacia abajo, contrario a aquella delicadeza bajó sus pantalones y bóxers con rapidez liberando su miembro completamente erecto que suplicaba por un poco de atención, sin embargo Melina continuó con su dulce tortura, lamiendo sus muslos primero, acercándose poco a poco a sus genitales, entonces recorrió uno de sus testículos delicadamente con su lengua para luego introducirlo completamente en su boca masajeándolo con su lengua para luego continuar con el otro, tras esto le dio pequeños mordiscos a lo largo del falo para regresar a la base y darle una larga lengüetada hasta llegar al glande, el cual ya se encontraba ligeramente humedecido y finalmente metió aquel miembro en su boca succionándolo hábilmente mientras acariciaba sus testículos humedecidos por la saliva.
Tras ese exquisito felattio lo recostó  sobre las lenguas…

Lenguas arrancadas… Alyssa detuvo la cinta un momento, estaba disfrutando de uno de sus mayores placeres, el voyerismo, pero tuvo que hacer una pausa pues aquello le había recordado su pequeña venganza.
Mientras seguía “muerta” con aquel disfraz de monja pudo ver como Zaireth se acercaba a ella con un rosario entre las manos.
-¿Lo recuerdas? Pertenecía a Isabel. Le dije que le enviabas saludos antes de meterle una bala entre los ojos – dijo colocándolo sobre su cuerpo y fue a buscar su sotana.
-Las despedidas nunca fueron lo tuyo, ¿verdad? – dijo Liss que se había regenerado con facilidad.
-¡¿Qué carajo?! ¿Cómo…?
Ella le arrancó la lengua, no pensaba soportar sus balbuceos.
-No me interesa darte explicaciones. No sé porque viniste y no me importa un carajo, pero fue una idiotez, fuera de aquí puedes ser tan poderoso como quieras pero en este lugar yo soy Dios y tú no eres más que un maldito insecto.
Ante su sorpresa los brazos de Zaireth se retrajeron y retorcieron  provocando que sus huesos atravesaran la piel de su espalda, dos pares de costillas se abrieron hacia afuera desgarrando la piel y las piernas imitaron a las extremidades superiores haciéndolo caer dándole la apariencia de un siniestro bicho que no paraba de sangrar y aullar de dolor. Liss se acercó a él sosteniendo el rosario, le propinó una fuerte patada haciéndolo caer de espaldas y sostuvo su flácido miembro.
-¿Isabel? ¡Odiaba a esa puta monja! Quédate con él - pronunció antes de clavar la cruz en su uretra con toda la fuerza que pudo.
Los gritos de dolor que resonaban por la parroquia la complacieron pero no bastaron para calmar su ira, así que salió, tomó un hacha y masacró a Jennifer. Sí, había un castigo demasiado simple e impulsivo pero bastó para tranquilizarla en el momento, para cuando la chica apareció de nuevo en su oficina ya tenía preparado el contenedor con ácido del cual no saldría en bastante tiempo. Se acercó a mirarlo y notó que se había regenerado casi por completo pues ya estaba vociferando cosas que no podía escuchar debido al vidrio reforzado, presionó un botón junto al contenedor y éste dio la vuelta dejándola de cabeza y ocasionando que el ácido volviera a caer lentamente lacerando su piel, aquello le agradaba, la hacía pensar en un macabro reloj de arena.
Lo pensó mucho antes de enviarle una tarjeta a Zaireth, pero llegó a la conclusión de que no quería que pensara que sólo había sido un sueño, así que cuando el hombre se despertó en una de sus mansiones con un hombro dislocado la halló justo en el lugar que había ocupado la cruz del rosario horas antes. La leyó, con odio la arrugó y  la arrojó al suelo mientras buscaba su celular para contactar a su médico personal, lo meditó…recogió la tarjeta y pensó que quizá le interesaría ver a su querida Liss de nuevo…

Tras ese exquisito felattio lo recostó  sobre las lenguas, se colocó sobre él y comenzó a mover su cadera lentamente en círculos mientras ese falo la penetraba cada vez más profundo, su compañero se encontraba extasiado ante el roce de las lenguas húmedas en sus piernas, sus genitales y su cuello, la asesina tomó algunas y las frotó sobre su corpulento pecho aumentando su excitación. Luego tomó la botella de Jack Daniel’s, le dio un largo trago, vertió otro en la boca de su amado y el resto lo derramó sobre sus cuerpos, cuando supo que ambos estaban por alcanzar un colosal orgasmo encendió el zippo y lo acercó a su cuerpo, el fuego no tardó en cubrirlos, el ardor avivó el éxtasis y los gritos de dolor y placer se fundieron tal y como sus cuerpos en llamas se iban fundiendo en un solo ser.

Alyssa los odió, “¡Hijos de puta!” repitió varias veces, sabían que no se tomaría la molestia de regenerarlos para luego hacerlos pagar y revivirlos de nuevo, era un gasto de energía estúpido…Se habían salido con la suya, como siempre.
-Liss…te traje a…– dijo Candy preocupada por interrumpirla. Junto a ella estaba la criatura de diez años más hermosa que debía existir, tenía largo cabello dorado que caía en rizos sobre su delicado cuerpo, enormes ojos ámbar rodeados de largas pestañas, una naricita respingada y unos labios demasiado sensuales para una niña de su edad pero que extrañamente armonizaban con el resto de su infantil rostro.
-¡Gabrielle! Hermosa Gabrielle, qué bueno que llegaste – dijo Liss procediendo a besar esos seductores labios, ella correspondió a su beso y le dirigió una sonrisa.
-¿Quién es ella? – preguntó la pequeña acercándose al contenedor con una encantadora vocecita curiosa.
-Una traidora, un ser de lo más bajo, aprende de sus errores Gabrielle, nunca me traiciones.

                Marcus y Melina despertaron en la habitación de hotel que ocupaban en esa época asustados por el aroma a carne calcinada que percibieron, sin embargo se miraron mutuamente y sólo encontraron una pequeña quemadura en uno de sus antebrazos, el asesino en serie se acercó a una mesita junto a la cama buscando un poco de Jack y se encontró con un paquete de m&m’s con una tarjeta del burdel adherida a él. Se la mostró a su amada, sonrieron ampliamente, anotó la fecha en ella y la guardó junto a las demás.


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Sadie. C. 1: La muerte de la bruja (parte 5)



Martes 8 de Septiembre
Tal vez hubiera faltado a la cita con Jared si tuviera otra madre pero por suerte sólo tengo a Justina. El viernes la llamaron de la escuela para delatar mis “actos violentos” y a su parecer tuvo una charla seria conmigo tras lo cual me dijo que estaba castigada, casi me río en su cara pero sólo le dije “sabes que no puedes retenerme” y salí de la casa. Lamentablemente aún no eran las diez así que llegué demasiado temprano al bar pensando ilusamente que Jared ya estaría esperándome. Me senté junto a la barra más por costumbre que por escasez de asientos. Luego de mucho rato comencé a desesperarme y cada vez que alguien entraba al bar volteaba con la esperanza de que fuera Jared.
-¿Eso es un tic o esperas a alguien? –preguntó Saya, siempre tan desocupada.
-No es tu asunto.
-Mmm, que hará aquí Jared y sin su modelo de pueblo –dijo mirando hacia la puerta. No pude evitar voltear para comprobar lo que decía, era mentira.
-Eso responde la pregunta. ¿De verdad crees que vendrá? Este no es precisamente su tipo de lugar, él prefiere estar con gente igual a él.
-Dame otra margarita -dije sin saber qué contestar.
-Ahí viene tu amor platónico -me susurró y fue a preparar mi bebida. Como si fuera a caer de nuevo…
-Hey Saya, ¿ahora le sirves alcohol a menores? –Jared al fin había llegado- ¿Cómo es que a mí jamás me quisiste vender nada?
-Pregúntale a tus padres -contestó Saya  molesta y Jared no respondió.
-Que impuntual -le dije a él.
Procedió a disculparse y ofreció pagar mi cuenta, desde luego acepté. Fuimos a sentarnos a un sillón lejos de la barra.
-Bien, ya viste que sí me atreví a venir, ¿podemos ir a otro lugar?
-Acabas de llegar.
-Ya lo sé, pero no me siento a gusto.
-Claro, como aquí no conoces a nadie y no eres el centro de atención.
-Sí conozco,  mira ahí está mi amigo Manson –dijo mientras señalaba a un gótico que pasaba frente a nosotros– ¡Eh, Manson!
El gótico volteó a verlo con cara de fastidio y le hizo una seña obscena, no pude contener la risa.
-Así nos llevamos.
-Ajá…
Hablamos de cosas banales, pasatiempos, familia, lo mucho que odiamos la escuela y en especial a la directora; hasta que me dijo que lo esperara un momento y se fue a hablar con un hippie.
-Hola señorita “no me interesa Jared pero lo veo con ojos de deseo”, ¿vas a pedir algo más? –me dijo Saya.
-No Saya, gracias.
-¡Ah!, la chica tiene modales, ¿y tú te llamas…? Porque decirte “señorita no me interesa Jared” me parece muy largo.
-No me creerías.
-¿Es más raro que Saya?
-¿De verdad te llamas así?
-Ahora sí, me cambié el nombre en cuanto cumplí 18, odiaba mi nombre. En fin, ¿me dirás o tendré que adivinarlo?
-Nunca lo vas a adivinar -dije retándola.
-Te apuesto doscientos pesos a que sí Rumpelstinskin.
-Acepto, pero debes adivinar hoy mismo y no puedes preguntarle a Jared.
-¿Yo qué? -él había regresado.
Saya tuvo que regresar a la barra y de nuevo sólo fuimos Jared y yo. Le dije que no debía decirle mi nombre, no hizo preguntas al respecto. Estuvimos platicando y bebiendo hasta muy tarde, fue agradable excepto por el hecho de que se pasó pegado a su celular demasiado tiempo, ya fuera mandando mensajes o contestando llamadas.
Finalmente le pidió la cuenta a Saya, fue bastante cara.
-¿Fue que llegué tan tarde o sólo tomabas martinis? -me dijo Jared.
-Yo puedo  pagar mí…
-Era broma, no importa el costo si puedo estar contigo -pronunció esta frase sonriendo y le pagó la cuenta a Saya.
-Mis doscientos pesos -procedí a cobrarle a Saya.
-Yo creo que tú me los debes a mí, Sadie.
-¡Tú le dijiste! -miré enfadada a Jared.
-Yo ni siquiera he hablado con ella -me contestó y era verdad.
-Tuviste que hacer trampa de alguna forma, no te pagaré.
-Qué mala perdedora, resígnate y paga -insistió Saya.
Estaba por iniciar una pelea cuando Jared sacó un billete de doscientos y se lo dio. Se despidió y nos fuimos de ahí.
-No tenías que hacer eso, no pensaba pagarle, sé que hizo trampa.
-Ya te dije que no me importa el costo, con tal de estar contigo y que tú seas feliz.
Sigo sin creerle tal frase, me llevó a mi casa en su auto y hablamos de cosas sin importancia.
-¿Tus papás no se enojan si llegas tan tarde?
-Justina se enoja bastante pero eso realmente no me importa.
-¿Y tu papá?
-Alfonso pasa todo el tiempo trabajando y nunca está en casa, es como si no existiera –él escuchó el comentario sin interés, como si ya supiera lo que iba a contestarle. Tras un minuto de silencio continué hablando–. Curioso, eres la primera persona que no me pregunta que trabajo puede ser tan absorbente.
-No es necesario, sé exactamente lo que tu papá hace.
-¿Ah sí? –le pregunté molesta por el tono en que lo dijo– pues dime porque yo no tengo idea.
-¿No sabes en que trabaja tu padre? –preguntó sorprendido.
-No…alguna vez le pregunté a él y se negó a contestar, otra vez le pregunté a Justina y sólo dijo que en una empresa importante (como si eso me diera una gran idea), por mi parte me importa una mierda así que dejé de preguntar. Aunque me intriga que tú lo sepas.
-Sí bueno, sólo sé que trabaja directamente para mis padres y ellos suelen ser acaparadores con sus empleados –dijo negando saber nada más y me llevó a casa sin volver a mencionar el tema.

Jueves 10 de Septiembre
Me encontraba particularmente relajada este día, sin ningún deseo de violencia, incluso mis niveles de misantropía estaban particularmente bajos, sin embargo siempre existe un hecho que los eleva nuevamente. Estaba sentada en un banco del parque escribiendo un poco de poesía cuando noté que Rose Sanz se acercaba, tal era mi relajamiento que no pensé siquiera en torturarla o insultarla, me resultaba totalmente indiferente; pero al parecer a ella no le sucedía lo mismo.
-¿No tienes algo más productivo qué estar mal sentada garabateando como una vagabunda?
-Aparentemente no –respondí yo sin mirarla, con la esperanza de que siguiera su camino, no fue así.
-Si yo fuera tu madre ya te habría buscado un trabajo, así podrías ser una persona útil para la sociedad y no este desperdicio humano –yo cerré mi libreta tranquilamente, me levanté posicionándome frente a aquella mujer y le respondí con voz serena.
-Si usted fuera mi madre yo sería huérfana desde hace mucho.
-Tienes problemas Sadie, serios problemas mentales y no voy a descansar hasta que estés recluida en un psiquiátrico, ¿entiendes?
-Bueno, hay personas que deberían estar en un manicomio y otras que deberían estar bajo tierra. Tú por supuesto eres de las segundas y ¿quieres saber un secreto? –dije acercándome para susurrarle al oído– Sé dónde vives.
Dicho eso me retiré del parque sin esperar a ver su reacción, sé que me ganaré un intento de sermón por parte de Justina.

Domingo 13 de Septiembre
El jueves tuve otra de esas profundas conversaciones con Jared en la escuela.
-¿Es cierto qué golpeaste a Carlos la semana pasada? -me preguntó.
-Ah…sí, es un imbécil -contesté sin darle importancia.
-¿No eres muy sociable verdad?
Puse una cara de asombro exagerado y dije:
-¿Cómo lo descubriste? ¿Fue mi tierna voz o los numerosos amigos que siempre me rodean? Podría jurar que fue lo bien que hablan todos de mí, tengo muy buenas referencias.
-Lo sé, me han dicho que invocas a los muertos y hechizas a la gente. Espero que eso no sea cierto.
-¿Porqué? ¿Temes que te convierta en otro Joel?
-No, temo que lo que siento por ti sea sólo un hechizo.
Noté en su rostro que esperaba una respuesta, pero no contesté nada, hubo un momento de silencio hasta que cambió de conversación.
-Y ya que no haces hechizos, ¿qué haces en tu tiempo libre?
-No mucho, sólo escribir y escuchar música a todo volumen.
-¿Ah sí?, ¿qué clase de música?
-Rock, gótico principalmente, The 69 eyes, After Forever, Inkubus Sukkubus, El Cuervo de Poe, Type O Negative, Xandria, Mazzat, Within Temptation, Krypteria, Voltaire, Leaves Eyes; aunque también me gusta Iron Maiden, Kreator, Toxic Holocaust, Emilie Autumn, The Spooky Psycho Dolls…
-Eh…ok –dijo interrumpiéndome- ya veo que hablarte de música es darte cuerda y como no sé de rock gótico mejor te preguntaré ¿qué escribes?
-Toda retorcida idea que llega a mi mente ¿o es que retorcida ya es la naturaleza de mi mente? Aún no lo he podido descifrar. Cada pensamiento que inquieta a mi cerebro y lo hace despertar se transmite a mis manos y queda plasmado en papel ya sea como una breve prosa pseudo poética o un siniestro cuento… -Jared estaba observándome fijamente con un gesto muy extraño, como perdido en sus propios pensamientos– ¿Me estás escuchando?
-Perdón, estaba contemplando lo bellos que son tus ojos, ¿alguien te lo había dicho? -si creía que con una frase tan falsa podría disculparse por su falta de atención estaba muy equivocado.
-No, y preferiría que te fijaras más en la belleza de mis palabras.
-Lo prometo si sales conmigo mañana.
-¿Me pones condiciones para que escuches cuando te hablo? No gracias imbécil. -lo dejé solo y fui a clase.
Debido a eso y a que Justina no ha querido darme dinero (dice que no me dará hasta que mi cuarto deje de ser un caos, no entiende que los genios somos desordenados) este fin de semana fue de sobriedad, Elizabeth sigue regañándome por ser hostil con Jared pero no me interesa, yo jamás pido disculpas.

Jueves 17 de Septiembre
Nunca creí que podría odiar tanto a aquel ser que dice amarme, querer entenderme y estar conmigo, aquél que cuando enserio deseo un poco de atención y acaso una felicitación sólo se preocupa por el maldito dinero, ¡Justina!

Sabía que lo que iba a leer no le gustaría, pero aun así quiso conocer la razón del resentimiento de su hija, así que prosiguió con la lectura.

Hoy me dijeron que gané el concurso de cuento pese a que a Chayo no le gustó -¡que se joda!-, sólo me dieron un estúpido diploma, pero lo único que yo quería era ganar, así que para mí estaba bien. Al llegar a casa quise compartir mi triunfo con Justina, pero a ella no le importó.
-Hey, ¿adivina qué? -le dije. Ella que hasta ese momento estaba lavando trastes se detuvo.
-¿Por fin conseguiste un trabajo? –me preguntó entusiasmada.
-No Justina, no es eso… -le contesté aún sin perder el ánimo.
-Hay Sadie, deberías  de buscar uno, ¡hacer algo productivo de tu vida!
-Ya lo hice, ¿recuerdas el cuento que escribí, el que no terminaste de leer?
-Esa monstruosidad no es algo productivo hija.
-Esa “monstruosidad” ganó el concurso literario de la escuela.
-¿En serio? –sonó muy interesada en el asunto- ¿y te dieron dinero por eso? –¡claro, tenía que tratarse de dinero!
-No, me dieron un… -ni siquiera le interesó lo que pudieron darme.
-Hija, consigue un trabajo, algo con lo que traigas dinero a la casa, tú sabes que estamos pasando por un situación muy difícil… -regresó a su labor y ni siquiera notó que a la mitad de su discurso ya estaba en mi cuarto.
   Tal parece a que la maldita sólo le importa el dinero. Desearía golpearla hasta que de verdad tuviera algo de qué preocuparse y finalmente librarla de aquella angustia. ¿Te encantaría eso verdad mamita? Ya no más preocuparte por la falta de dinero.

   Tomaré un cuchillo y lo clavaré mil veces en tu piel, ¿así también te preocuparía el dinero mami?, una y otra vez, miraría satisfecha como te desangras, disfrutaría tu cara de horror y confusión porque sabría que por una puta vez estás pensando en tu hija ¡y no en el maldito dinero!

domingo, 17 de abril de 2016

Sadie. C.1 - La muerte de la bruja (parte 4)


Sábado 15 de Agosto
Ayer Jared me llamó temprano para darme su dirección, toda la tarde fue un gran debate entre Elizabeth y Eleonor, pues mientras que la primera me decía “Ve, viste normal y ve”, la segunda replicaba “Ve y morirás”.
Creo que Eleonor es demasiado fatalista, así que escuché a Elizabeth y fui, pero a mi estilo, corsé morado, falda corta, sudadera negra y mis amadas botas.
Cada paso que me acercaba a la casa de Jared me convencía más de que no debía estar ahí, que debía ir al gato o al parque o a cualquier otro lugar. Eleonor ya no hablaba si no que gritaba “¡No entres! Regresa a casa”
Una pareja de novios fuera de la casa cesaron sus besuqueos para observarme con desprecio y extrañeza, sabía que si cruzaba la puerta habría al menos cincuenta miradas sobre mí.
-¿Qué me ven idiotas? ¿No estaban muy ocupados devorándose?
-Bruja –dijo aquélla estúpida.
Podía haberla golpeado a ella y su enclenque novio (ja, parecían un par de lesbianas) pero preferí entrar a la fiesta y limitarme a hacerle un gesto obsceno con el dedo. El ambiente era peor de lo que esperaba: demasiada gente, un asqueroso halo de humo de cigarro que inundaba todo el lugar y lo peor, música horrible.
 Recorrí con la vista el lugar justo con una mirada como la que me dirigían, de asco y desprecio; no vi a Jared. Lo que sí vi fueron a varios de esos agradables compañeros de aula.
-Eh Freak, ¿viniste a poner una bomba? -me dijo sarcásticamente uno de ellos.
-No, vine a golpear a quienes me lo preguntaran.
 De inmediato se fue. Eleonor seguía gritándome que saliera de ahí antes de que él apareciera. Contrario a eso me pasee un poco por la casa de Jared, recorriendo pasillos, subiendo escaleras, sin encontrarlo. Por desgracia encontré a Nancy.
-Por Dios Freak, aún es agosto, deberías de quitarte el disfraz de bruja y guardarlo para octubre.
-¿Agosto? ¿Entonces por qué el disfraz de zorra?
-Bruja estúpida -fue lo último que salió de su repulsivo ser antes de que se fuera indignada.
 Luego de tal encuentro regresé al barullo de gente y me senté en un sillón alejado.
-¿Las chicas góticas no bailan? No, ellas sólo hacen slam. Debe ser por esas botas tan pesadas -indudablemente era Joel.
-A las “chicas góticas” nos falta eso a lo que vulgarmente se le llama…
-¡Sentido del humor! ¿Cierto señorita Halliwell?
-Yo me refería al ritmo.
-¿Esa es tu respuesta? ¿Falta de ritmo? ¿Nada que me haga quedar como un estúpido?
-Eso lo puedes hacer tú sin ayuda, además supongo que el aburrimiento adormece mi hostilidad.
-Según veo no lo suficiente, podrías bailar conmigo y despertarla, así me pagarías el haberme llamado extraño y asqueroso.
-Grotesco, y yo no te dije así fuiste…
-Aquí está la persona que he estado buscando -dijo Jared que apareció de pronto. Tan sólo hice un gesto de saludo con la cabeza-. Ven, quiero presentarte a unos amigos.
Lo seguí y conocí a sus amiguitos, parece difícil de creer pero eran mucho más juniors que él. Lo único que hicieron esos idiotas fue darme un obligado saludo y verme con asco. Ya estoy acostumbrándome a esa mirada.
Jared no hacía más que platicar con sus amigos de estúpidas borracheras pasadas y yo me encontraba parada junto a él sin hacer nada, tal situación terminó por hartarme y salí rápidamente del lugar. Creo que oí la voz de Jared intentando detenerme pero tal vez era un truco de Elizabeth así que me fui.
Lunes 17 de Agosto
Esperaba que nadie mencionara nada sobre el sábado, tan sólo dejar ese enorme lapsus  en el pasado y seguir como si la estupidez jamás se hubiera apoderado de mí pero no fue así.
-¿Por qué te fuiste tan pronto el sábado? –me preguntó Jared en la escuela.
-No vi una buena razón para quedarme, realmente tus anécdotas no eran tan entretenidas.
-Perdón si te ignoré un poco –un poco, ¡ja!– supongo que me entusiasmo hablando con mis amigos.
-Todos los hombres son imbéciles cuando se juntan.
-¡Hey!
-Si te identificaste con la frase no es mi problema… -soy tan feliz cuando mis niveles de hostilidad son normales.
Al parecer Jared se molestó por el comentario pues no volvió a hablarme en todo el día. Como si me interesara. He estado trabajando en mi cuento, pero todas las ideas que he tenido me parecen demasiado estúpidas, demasiado simples. Y no puedo sacarme de la mente que debería incluir a Elizabeth en él.





Martes 18 de Agosto
Jared sigue sin hablarme y obviamente yo no he intentado hablarle a él. Por fin estaba teniendo una buena idea para un cuento cuando un repartidor de flores apareció de la nada en mi casa con un gran ramo de orquídeas que me parecieron negras hasta que noté que eran de un tono violáceo muy oscuro.
-Se equivocó, aquí no hay ningún velorio -me apresuré a decirle.
-Vive aquí la señorita… ¿Sadie? -iba a verificar si el nombre era realmente ese, pero antes tomé el ramo y le azoté la puerta en la cara. Creo que escuché algún gemido de dolor pero me tiene sin cuidado.
Muy raro, yo sé que muchos me desean la muerte, ¿pero gastar dinero en mí? El ramo venía con una tarjeta que decía: “Flores únicas y hermosas, tales como tú. Jared”
Extraño, yo esperaba un mensaje como “Muere de una vez, bruja” firmado por cualquiera de mis compañeritos. Guardé la tarjeta, tomé una de las flores, la olfateé y sentí el extraño impulso de mordisquearla así que lo hice. Repentinamente llegó Justina y me miró extrañada.
-¿Y esas flores?
-Son la cena -respondí y me fui a mi cuarto con mi orquídea. Alcancé a escuchar que dijo “Ahora come flores”, hilarante.
Olvidé por completo la idea para mi cuento.


Jueves 20 de Agosto
Tenía curiosidad sobre qué diría Jared acerca de su inesperado obsequio así que me acerqué a su  asiento cuando comenzó la hora del receso y todos estaban saliendo del salón.
-¿No sabes que es de mala educación regalarle orquídeas a una mujer? Claro, a menos de que le desees la muerte -le dije seria.
-Bueno, es que yo pensé que… -comenzó en tono de disculpa.
-Es broma, me gustó, me pareció original.
-¿Y qué opinas de la tarjeta? -preguntó Jared al mismo tiempo que se acercaba a mí.
-Me pareció un poco falsa, no creo que realmente pienses eso.
Acercó su rostro más al mío y me dijo.
-Claro que lo pienso –retiró un mechón de cabello que caía sobre mi rostro– tú eres hermosa.
De pronto la voz de Joel me hizo voltear.
-Si la miras tan fijamente te puedes convertir en piedra -esta vez no había rastro de humor en su voz.
-Correré el riesgo -dijo Jared antes de irse.
-No creo que Jared te convenga.
-¿Quién dijo que me interesa?
-Tu mirada. Es en serio, siempre termina tratando mal a sus novias, NO te conviene -sentenció Joel muy serio.
-No me gusta Jared, ¿y desde cuando te preocupas tanto por mí?
-Por ti no, ¡por mí! Si te hace enojar puedes empezar a matar a todos al estilo Carrie y estoy seguro de que sería el primero.
-No eres tan importante, oye Joel, tú crees que soy… ¿bella? –no sé cómo pude hacerle una pregunta tan estúpida.
-Eh…no me siento calificado para contestar esa pregunta.
-¿Por qué no? ¿No te gustan las mujeres?
-Las mujeres sí, pero no conozco los estándares de belleza de los aliens.
Le di un golpe en el hombro y seguimos platicando de cosas absurdas.

Martes 1 de Septiembre
Terminé mi cuento apenas a tiempo para entregarlo, como siempre quedó un poco confuso, un poco fantasioso y muy sanguinario, justo como me gustan. Se trata de una chica con una hermosa voz que vende su alma a Satanás, transformándose en un demonio, para vengar la muerte de su familia, lo nombré “El nacimiento de un demonio”, lo sé, soy mala con los títulos. Cometí el error de mostrárselo a Justina que a la mitad dejó de leerlo y me preguntó si de verdad me atrevería a entregar eso, me dijo que me mandarían con un psicólogo y que eso no sería mala idea.
Le arrebaté mi historia, ¡ella que sabía!, siguió con su discurso de que mejor debía hacer algo productivo de mi vida con lo que pudiera obtener dinero para la familia, sí Justina ¡me voy a prostituir a ver si eso te gusta!

Viernes 4 de Septiembre
Otro aburrido día, la mayor prueba de eso es que lo único que tengo para escribir es la conversación que tuve con Jared esta mañana.
-¿Ahora si aceptarás mi invitación a salir? Podríamos ir a un antro o a alguna fiesta -sugirió él.
-No, ya conviví con TU gente, creo que es tu turno de convivir con la mía -le contesté, como si de verdad pudiera considerar a alguien como “mi gente”.
-Quince minutos no es convivir y yo ya estuve en el “Bleeding” una vez.
-¿Más de quince minutos? Seguro te da miedo que te golpeen, no te atreves a ir -le dije desafiándolo.
-¿Eso es un reto?
-No, es una afirmación, te aterra ir.
-Nos vemos ahí a las diez.
-Llega temprano cobarde.
La gente ha comenzado a notar que platico demasiado con Jared y a uno de los idiotas, Carlos, se le ocurrió molestarme al respecto.
-Oh que tierno, Sadie está enamorada.
Me limité a darle un puñetazo en la cara, con eso bastó para que nadie más dijera nada, aunque me gané una terapia más con la directora, Rosario, hablar con ella es torturante en más de una forma, tanto por su fanatismo religioso exagerado como por el excesivo sudor que resbala por su regordete y porcino rostro.
-¿De nuevo agrediendo a tus compañeros?
-Las buenas costumbres no deben perderse.
Comenzó a darme una cátedra sobre lo malas que eran mis actitudes, los problemas que iban a causarme, que debía aceptar a Dios en mi vida para ser una persona de bien (esto fue lo más fastidioso de todo), lo bondadosa que era por no haberme echado aún de la escuela, etc., etc.
-No es correcto que una dama se comporte de esa forma -fue una de sus frases más molestas.
-Yo nunca dije que lo fuera.
-Tienes razón, estás lejos de serlo pero mientras estés en mi escuela espero que actúes como una. Quiero que le pidas disculpas a Carlos -al escuchar la última frase no pude contener mi risa.
-Eso jamás va a suceder.
-Si no te disculpas te voy a suspender el resto de la semana.
-Haz lo que quieras Chayo -odia que la llamen así, es tan divertido ver su gesto de enojo, es como observar a un cerdo haciendo muecas.
-Bien, no te quiero ver aquí hasta la próxima semana. Si continuas con este comportamiento me veré obligada a quitarte la beca y no creo que eso le agrade a tu madre.
-Da igual, a Justina nada le agrada, por cierto, es viernes Chayo.

Salí de su oficina, fui a recoger mis cosas al salón y vine al parque, sigo haciendo tiempo pero sé que en algún momento deberé de ir a escuchar otro sermón.

lunes, 11 de abril de 2016

Sadie. C.1 - La muerte de la bruja (parte 3)


Justina desconocía esa parte de la historia, ella siempre había creído que Sadie había conocido a Jared mucho tiempo después y ahora estaba ansiosa por continuar con la lectura del diario sin embargo el sonido de la puerta principal abriéndose la asustó, seguramente Alfonso ya había llegado de trabajar, ¿ya era tan tarde?
Confirmó sus sospechas al escuchar la voz de su esposo preguntando por la cena. Recalentó algo de comida del refrigerador y se sentó a cenar con Alfonso.
-¿Recuerdas el cuaderno que encontraron con Sadie? –Alfonso siguió engullendo su comida como si no la hubiera escuchado, aun así ella continuó hablando-. Es su diario y comencé a leerlo.
-No deberías revisar sus cosas, sabes que a ella no le gustaría -dijo de forma cortante.       
       Ella hubiera querido explicarle que eso era justamente lo que Sadie quería, pero tendría que enseñarle la carta y sabía que no era conveniente así que se limitó a decir:
-Tal vez no, pero yo quiero conocer a mi hija.
-Tu hija está muerta -con esa fría expresión se acabó la conversación y no volvieron a cruzar palabras el resto de la noche. Justina pensó que aunque no le gustara la idea tal vez lo que Sadie había escrito era verdad.



Sábado 18 de Julio
Mis vacaciones han transcurrido sin novedad alguna, sólo pleitos en casa y borracheras fuera de ella. Hoy regresé al Bleeding Morbid Cat, esta vez el lugar estaba atestado al grado que pensaba largarme inmediatamente pero de pronto inició un sonido inconfundible seguido de una voz que cantaba algo que conocía de memoria “Lead to the river. Midsummer I wait. A V of black swans on with hope to the grave…” amo esa canción y por ella decidí quedarme. Debido a la falta de mesas disponibles decidí sentarme junto a la barra donde luego de servirme mi margarita la bar tender comenzó a hablarme:
-¿No eres muy joven para estar en un bar?
-Tengo suficiente dinero como para pagar y eso es lo único que debería importarte -le contesté enojada, ¿qué diablos le interesa?
-Con esas aptitudes sociales seguro que tienes muchos amigos, deberías saber reconocer cuando alguien sólo intenta iniciar una conversación contigo. Aunque al parecer no tuviste el mismo problema con Jared el último sábado.
-¿Lo conoces? –dije sin poder ocultar mi interés.
-¿A Jared? –me dijo sorprendida como si le hubiera hecho una pregunta estúpida como “¿Esto es un bar?”– claro, todo el pueblo lo conoce, tanto por juerguista como por mujeriego. Puede ser guapo pero sólo trae problemas.
No pude disimular un gesto de decepción, debí sospechar que era así en cuanto Nancy apareció, supongo que me dejé influenciar por esos ojos y no recordé que hacerse ilusiones nunca es bueno, no puede sucederme de nuevo.
-Da igual, él no me interesa -mentí y terminé mi bebida.
 Tomé un par de tragos más, disfruté la buena música y me dirigí a la tranquilidad del parque para escribir, mi musa ha vuelto: "Un par de ojos perfectos, tu nombre imposible olvidar del peor de los defectos jamás me podría enamorar..."

       Sábado 1 de Agosto
Estoy nuevamente en un estado de depresión y apatía extrema que me ha hecho estar como un vegetal estas últimas semanas. Tan sólo me quedo acostada sobre mi cama escuchando viejos discos de Nightwish, los nuevos son una mierda gracias a esa zorra que reemplazó a Tarja, ahora que lo pienso la bar tender del Bleeding se parece bastante a ella excepto por su estilo hippie. Mefistófeles me ronronea y yo acarició su cabeza, es mi único aliado en esta casa.
A veces viene Justina a decirme que debería ponerme a hacer algo productivo o simplemente a disminuir el volumen de mi música que no soporta pues dice que posee mensajes satánicos, para ella toda la música que escucho los tiene.
Ayer Alfonso llegó a interrumpir mi estado de reposo, aparentemente decidió materializarse por una vez, me dijo que me había comprado un obsequio y vi que sostenía un libro bastante grueso, “¡No, Justina ya le lavó el cerebro y me compró una Biblia!” fue lo primero que pensé, me entregó aquel libro, “El resplandor” de Stephen King (¡qué alivio!).
-Si quieres ser una buena escritora de terror debes leer al mejor -fue lo único que dijo antes de desaparecer de nuevo.
Aunque al principio no me causó gran emoción pues no me parece que sea un escritor tan maravilloso como dicen, comencé a leer el libro y desde entonces apenas me detenido pocos momentos. Creo que era lo que necesitaba para salir de este estado y he decidido que hoy saldré, probablemente regrese al gato.

Martes 4 de Agosto
El sábado fui a dar un paseo en busca de inspiración al pacífico parque pero lo único que encontré fue a la estúpida Amy lanzándole una pelota a su pigmeo perro. Tal juguete cayó cerca de mí y cuando esa niña fue por él decidí expandir su mente.
-Pobre niña ingenua con tus juegos infantiles, ¿Crees que servirán de algo? ¿Crees que lo que hagas en tu maldita vida servirá de algo? -Amy sólo me miró con ese estúpido gesto que indicaba que estaba a punto de llorar–. No, nada te servirá pues igual terminarás pudriéndote bajo tierra.
La niña se mantuvo observándome fijamente con su gesto patético, ¡cómo la odié en ese momento! ¡Cuántas ganas tenía de azotar su pequeña cabeza contra el pavimento hasta que se le borrara ese gesto! No pude soportarlo más y le grité que se largara, no lo dudó, se fue tan rápidamente que olvidó su pelota.
Terminé por ir al Bleeding Morbid Cat una vez más. De nuevo me senté junto a la barra y eché un vistazo alrededor.
-¿Buscas a alguien? –me preguntó la bar tender, ¿qué nunca tiene nada mejor que hacer que interrogarme?
-¿Qué?...No.
-Ese hombre te traerá problemas -creí que lo había dicho ella aunque ahora que lo pienso sonaba como algo que fingía ser ella.
-¡Ya te dije que no me interesa Jared! –dije histérica.
-Nunca lo mencioné, deberías de controlar tu carácter, tal vez ir con un psicólogo o algo…
-¡Ja! ¿Regresar  con el farsante? Jamás.
-Todos somos farsantes a veces.
-Yo no.
Luego de eso alguien la llamó y ella fue enseguida, Saya, así la llamaron. No volvimos a cruzar palabras el resto de la noche.

Lunes 10 de Agosto
Odio regresar a la escuela, el soportar a los estúpidos compañeros, la avara directora exageradamente religiosa (como todos en este podrido y decadente pueblo), el horrendo uniforme, la sobriedad, pero sobre todo detesto a los profesores nuevos, la razón:
-Señorita, su nombre por favor -me dijo el profesor de matemáticas, un gordo carente de simpatía.
-Sadie -contesté pronunciando “Sadi” como siempre, detesto profundamente como suena “Seidi”.
-Sadie, ¿qué?
-Sadie K.
El profesor se mostró enfadado y me dijo:
-No se haga la chistosita y dígame su nombre.
-Así me llamo, Sadie Kaspbrak…
El obeso docente arqueó una ceja y preguntó a la clase:
-¿Cómo se llama esta señorita?
-Así se llama profesor -contestó Claudia, una idiota con una voz aguda y desesperante. No muy convencido al fin me dejó sentarme.
Entre clases leía “El resplandor” hasta que una voz familiar y nada desagradable me interrumpió.
-Hola chica gótica, ¿te divertiste estas vacaciones invocando a los muertos y haciendo muñecos vudú? Vengo a quejarme porque he sentido pinchazos en el cuerpo todo este tiempo.
Bajé mi libro sabiendo que me encontraría con aquél rostro aniñado con grandes cejas, ojos castaños, labio superior ligeramente levantado y mentón cuadrado, todo enmarcado por un alborotado y abundante castaño claro.
-No vengas a culparme de tu problema de pulgas Joel -le contesté bromeando, él es probablemente la única persona a quien no golpearía por hablarme así.
-¿Pulgas? No, no, no, es imposible porque no te vi en todas las vacaciones no pudiste pegármelas. No quisiste invitarme a los sacrificios de animales ni a los paseos por los panteones. ¿Tu cofradía no acepta guitarristas?
-Claro pero sólo BUENOS guitarristas -le contesté rápidamente asumiendo que no sabe tocar  sin embargo jamás lo he escuchado.
-Auch, golpe bajo.
Así de trascendentales eran mis conversaciones con Joel, él mencionaba estereotipos absurdos y yo le contestaba con comentarios que lo dejaban sin nada bueno que alegar.

Joel…Justina pensó que era una verdadera tristeza lo que le había sucedido a un muchacho como aquél, era amable y simpático, pero sobre todo era el primer amigo que su hija había tenido. Decidió que era suficiente por una noche y no continuó leyendo hasta la mañana siguiente.


Miércoles 12 de Agosto
Sucedió algo inusual en la escuela, a primera hora el  maestro en turno anunció que habría un alumno nuevo y lo invitó a pasar, yo estaba concentrada dibujando escenarios de tortura para el obeso que seguía sin creer mi nombre, no me interesaba conocer al hipócrita de este año hasta que dijo su nombre: “Jared Legrand”.
De inmediato reconocí su voz y no pude evitar alzar la vista para confirmar mis sospechas, era aquel junior del sangrante gato mórbido, el novio de Nancy. Lo que Saya había dicho era verdad pues al llegar muchos de mis queridos compañeros lo saludaron, al parecer no me reconoció, lo que no me sorprendió ya que llevaba ese estúpido uniforme en lugar de mi acostumbrada vestimenta. Aunque sería algo difícil que siguiera sin notarme luego del conflicto con la retrasada maestra de contabilidad. Es una maestra nueva, morena, alta, delgada, carente de cualquier cualidad y que  sesea exageradamente.
-Zeñorita, ¿puede dezirme zu nombre?
-Sadie - dije pensando “no de nuevo”.
-Dígame zu nombre verdadero zeñorita.
-Sí, ¡que lo diga! -gritó Jared desde el fondo del salón y de inmediato todos voltearon extrañados, incluyéndome.
-¡Así me llamo! -respondí más dirigiéndome a Jared que a la maestra– y lo puede revisar en la dirección si no me cree -dije bastante molesta.
-No tiene por qué hablarme azí, zi vuelve a faltarme al rezpeto la voy a mandar a la diretzión.
Con gusto soportaría un nuevo e interminable discurso de la directora por no seguir soportando esa tortura para mis oídos pero preferí sentarme. Para mí fortuna la clase terminó pocos minutos después y hubo un receso que decidí aprovechar para seguir con aquel interesante libro y escuchar un poco de buena música. Pero no había ni leído 3 páginas cuando alguien llegó a interrumpirme, odiaba que la gente hiciera eso y era extraño que sucediera pues todos conocían mi carácter.
-Muy curioso tu nombre - era Jared que se había sentado junto a mí.
-Yo diría extraño, al menos en este pueblo. ¿No eres muy viejo para estar en preparatoria?
-No… ¿Cuántos años crees que tengo? –preguntó él visiblemente ofendido.
-19…20, ¿cuántos tienes?
-18 apenas cumplidos hace dos meses -fue su respuesta.
-Como sea,  tu novia Nancy se va a enojar si te ve conmigo.
Jared hizo un gesto de desagrado y contestó:
-Jamás sería novio de Nancy, ella es muy… -¿zorra, hipócrita, estúpida, arrogante?, cualquiera de esos adjetivos encajaría– encimosa, entre otras cosas. ¿Ya comiste?, te invito algo de la cafetería.
-No tengo hambre, gracias.
Pero poco después de terminar la mentira mi estómago me delató suplicando por comida.
-Tu estómago te traiciona, vamos, comida gratis, una excelente compañía, ¿qué más puedes pedir?
-Ve, tu sabes que quieres, eso hará enojar a Nancy -se trataba de la primera voz que había escuchado y me pareció muy convincente así que la obedecí. Al final la idea fue buena, pues estar con Jared fue casi agradable y la mirada de odio que Nancy me dirigió mientras comía con él valió la pena.

Viernes 14 de Agosto
Ya he aprendido a convivir con las voces de mi cabeza, he pensado incluso en nombres para ellas, Elizabeth para la primera y Eleonor para la segunda, estupideces por ocio…
Aunque tal vez consiga en que distraer mi ocio, hoy anunciaron un concurso literario en la escuela y estoy segura de que ganaré, los imbéciles con los que convivo apenas pueden escribir su nombre.
-Qué ñoño… -dijo Jared al escuchar el anuncio.
-Sabias palabras de un analfabeta -al parecer mi hostilidad había regresado.
-¿Tú escribes? -preguntó Jared con curiosidad.
-Claro, hechizos y conjuros, si la molestas te puede convertir en un ser extraño y grotesco –dijo Joel de pronto con su tono hiperactivo.
-Hazle caso, él habla por experiencia propia -dije yo.
Joel me miró con un gesto de enojo fingido, me señaló con el dedo índice y tras decir “ésta me la pagarás Mildred Embrollo” se fue.
-¿Mildred? -pronunció Jared extrañado.
-No preguntes…
-¿Y a dónde saldrás hoy?
-Todo depende, ¿a dónde me vas a invitar? -contesté y de inmediato cubrí mi boca con la mano izquierda como intentando detener la salida de más frases estúpidas, apenas podía creer que le hubiera dicho eso, ¿qué me estaba pasando?
-¿Estás bien? Pues… pienso hacer una fiesta en mi casa, pero sería mañana. ¿Te parece bien?
Asentí con la cabeza pues aún cubría mi boca. Terminó pidiéndome mi teléfono para decirme la hora y el lugar. Aún no sé qué diablos me sucedió, cada vez estoy peor, preguntarle que a donde me invita, considerar si quiera ir a su fiestecilla y ¡darle mi teléfono! Creo que Saya tiene razón, debería ir con un psicólogo, pero jamás con el pervertido.