miércoles, 10 de enero de 2018

Comida de gusanos

La belleza puede resultar un gran don o una gran maldición, Diana creía en la primera opción pues gracias a su gran belleza física conseguía todo cuanto quería; sabía que con una coqueta mirada de sus grandes ojos color miel y dulcificando su tono de voz nadie podía negarle nada en absoluto, ni sus compañeros, ni sus maestros, ni sus familiares. Sólo unas cuantas compañeras que la miraban con recelo y algunos pretendientes desdeñados opacaban momentáneamente su mundo de ensueño sin que ella les diera demasiada importancia.
            A menudo recibía obsequios por parte de admiradores de toda la secundaria con alguna nota de tintes románticos, por lo tanto no se sorprendió una mañana cuando encontró una vaquita de peluche sobre su pupitre con una nota en la que se leía: "Para la mujer más hermosa de la escuela". Con aquella frase era innegable que el obsequio había llegado al destinatario correcto, interrogó a sus compañeros pero nadie sabía quien lo había llevado.
            Diana asumió que en algún momento él susodicho aparecería y decidió conservar el regalo, era una vaquita muy simpática, con ojos saltones y una amplia sonrisa, además de una pequeña campana que le colgaba del cuello. Las vacas eran su animal de felpa predilecto y además la habían rociado de un perfume que olía delicioso. Hacía ya un lustro que no dormía con peluches pero aquella vaca le pareció irresistible, con su gracioso rostro y su aroma, así que decidió compartir su lecho con ella.
            La mañana siguiente se dirigió entusiastamente a la escuela esperando descubrir quien le había dado ese excelente obsequio, sin embargo su admirador no apareció ni volvió a dejarle un presente, ni siquiera una simple nota; se sintió ligeramente decepcionada pero siguió sin preocuparle, le había gustado el obsequio y era todo lo que importaba.
            De regreso a casa miró de reojo una figura oscura que parecía seguirla, sin embargo cuando viró hacia ese dirección no había nadie. No le sorprendía que alguien la siguiera, ella era muy bella y seguro se trataba de uno de sus tantos admiradores, así que rápidamente se olvidó del asunto.
            Por la noche volvió a dormir junto a su peluche de agradable aroma, pero algo la despertó abruptamente a mitad de la noche, una de las orejas de la vaca rozaba con su frente produciéndole escozor; abrió los ojos con espanto dándose cuenta de que la vaca se había movido sola, quiso convencerse de que lo había imaginado, se apartó un poco del peluche y éste volvió a tambalearse sin justificación lógica, aterrada, Diana lanzó el peluche tan lejos como pudo y se cubrió completamente con sus cobijas.
            Intentó dormir, olvidarse de aquello y despertar al día siguiente recordándolo como una pesadilla tonta, pero el tintineo de la campana que pendía del cuello de la vaca le recordaba que aquello era real y que el peluche seguía moviéndose.
            Aunado a su miedo estaba el escozor en la frente que se extendió por todo su cuerpo como si aquel objeto estuviera contaminado, ella creyó que sólo se trataba de ansiedad, que debía calmarse y encontrarle una explicación lógica a aquello, se armó de valor y se quitó de encima las cobijas, después de todo controlar a un peluche poseído de treinta centímetros no debía ser tan complicado.
            Descendió de su cama y lentamente se acercó a la vaca que seguía tambaleándose en el suelo con su boba expresión en el rostro, la movió con el pie manteniendo su distancia lo más que pudo, al no observar ninguna reacción en el objeto decidió acercarse, no observó nada extraño en él así que optó por quitarle la campana para detener el molesto ruido y se desharía de él por la mañana.
            Justo cuando estaba quitándosela volvió a mirar una silueta oscura a su lado, asustada volteó hacia esa dirección pero nuevamente no había nadie ni nada que coincidiera con la figura, miró por toda su habitación pero no había nada inusual, de nuevo comenzó a sentirse nerviosa y no dejaba de mirar hacia todas direcciones hasta que sintió un cosquilleo en la mano con la que aún sostenía a la vaca, bajó la mirada y contempló con pavor que en el lugar que antes ocupaba la campana se encontraba un orificio de donde estaban emergiendo decenas de pequeños gusanos blancos, instintivamente soltó el peluche con asco y se sacudió las manos.
            Pensaba salir corriendo al baño para lavarse concienzudamente las manos pero notó que bajo la piel de una de ellas sus venas parecían sobresalir demasiado hasta que comenzaron a moverse y se percató que no se trataba de sus venas si no de los horribles gusanos que se habían metido bajo su piel, comenzó a rascarse la mano frenéticamente y de nuevo sintió como la comezón se extendía por todo su cuerpo, miró sus piernas y notó que ahí también había gusanos deslizándose bajo su piel.
            Completamente llena de asco y ansiedad buscó un cutter en su mochila, se derrumbó en el suelo y comenzó a provocarse cortes en la piel tratando de extraer aquellos parásitos, su blanquecina piel fue cambiando su tonalidad por el rojo de la sangre que brotaba de las numerosas heridas.
            Pero su frenesí se detuvo cuando la oscura silueta apareció de nuevo, Diana se puso de pie sosteniendo aquella arma blanca, caminó con una mirada demente por su cuarto buscando algún intruso pero lo único aterrador que encontró fue su propio reflejo en el espejo, tenía el cabello alborotado, el gesto de una mujer esquizofrénica y sangre por doquier, se acercó al espejo sin reconocerse y contempló con horror que la oscura silueta que había contemplado no se encontraba en su habitación, si no en su propio ojo, observó como uno de esos pequeños y grotescos gusanos se paseaba por él; Diana, presa del horror y la desesperación, exclamó el grito más agudo y potente de su vida y se hundió aquel cutter en el ojo izquierdo.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

            Cuando se examinó la vaca de peluche se descubrió que estaba llena de gusanos loa loa y un pequeño papel que decía: "No importa la belleza, al final todos somos comida de gusanos."


lunes, 14 de agosto de 2017

El burdel de las parafilias completo

Quien quiera comprar El burdel de las parafilias (de 10 capítulos) puede hacerlo en el siguiente enlace:
https://articulo.mercadolibre.com.mx/MLM-638955910-libro-fisico-original-el-burdel-de-las-parafilias-ilustrado-_JM

"El burdel de las parafilias es un sitio donde las personas revelan sus deseos ocultos, aquellos que se han esforzado por esconder para encajar en una sociedad hipócrita y moralista. A lo largo de sus páginas el lector puede ir descubriendo de la mano de los personajes -con los que más de uno se puede identificar- diversas historias donde las más perversas, sádicas y aberrantes fantasías pueden hacerse realidad.
Cada capítulo encierra un fetiche sexual distinto que se funde con escenas de violencia extrema, mezclados de tal forma que lleva al lector a un éxtasis que no imaginaba que pudiera sentir. La sangre, el sudor y los líquidos de placer empapan cada página dejando al lector siempre con deseos de más y más. Es el renacer del cuento erótico, de aquel que siendo tan cruel resulta placentero."

miércoles, 2 de agosto de 2017

Gatita


Aquel plan había sido una idiotez, colarse en la casa de su sexy profesor de inglés para hurtar un souvenir para mostrarles a sus amigas que no era tan cobarde como ellas decían. Entrar había sido más sencillo de lo que creyó y sintió una enorme excitación cuando entró en su habitación, aquel lugar sagrado donde él pasaba sus noches, abrió las puertas de su enorme clóset y aspiró el delicioso aroma de su ropa hasta que escuchó que alguien entraba a la casa, de inmediato entró en pánico e hizo lo primero que se le ocurrió, esconderse en el clóset.
Rezó porque él saliera nuevamente de su casa para poder escapar, sin embargo pudo oír que él entraba a la habitación.
-Entra gatita, tengo algo para ti – la chica escuchó como caminaba por la habitación y un maullido que le pareció muy extraño – vamos, bebe la leche, tienes que terminártela toda.
El inminente silencio que había en la habitación le permitió escuchar lengüetazos seguidos de inconfundibles gemidos masculinos de placer. Esto la perturbó bastante, ¿su maestro se estaba follando una gata? La curiosidad venció al miedo y decidió abrir la puerta del clóset sólo lo suficiente para poder espiar.
No, aunque aquél ser portaba orejas puntiagudas y cola de gato se trataba de una atractiva chica en lencería con una correa atada a su cuello. Su profesor, sentado en un sillón de piel rojo, había vertido leche sobre su falo erecto y ella la lamía fervorosamente sin dejar una sola gota. Él jaló la correa y la atrajo hacia él, haciendo que se sentara sobre su estimulado miembro, tomando sus caderas moviéndolas arriba y abajo causando que la chica gato pronunciara palabras soeces, él la abofeteó fuertemente.
-Los gatos no hablan, idiota.
La gatita lo miró con odio pero continuó con aquél juego ronroneando y maullando al ritmo de sus caderas hasta alcanzar un visible orgasmo arañando fuertemente la espalda del profesor haciéndolo sangrar, él la arrojó al suelo furioso.
-¡Eso es lo que te pasa cuando te coges una gata!
Él pareció no escucharla, abrió uno de los cajones de un gran mueble de madera y extrajo un arma disparándole directamente entre los ojos antes de que la chica pudiera reaccionar.
-Otra con rabia…
Leily no pudo contener un grito y el docente caminó enseguida a su dirección, abriendo la puerta del clóset y dejándola expuesta.
-¿Qué carajo haces aquí? –preguntó aun sosteniendo el arma, Leily hizo lo único que se le ocurrió, se agachó sentándose sobre sus pies, colocó las palmas en el piso y pronunció:

-Miau.

miércoles, 26 de abril de 2017

Sadie libro completo

Si has disfrutado leyendo la primera parte de Sadie puedes adquirir el libro completo aquí:

https://monpetitcc.mercadoshops.com.mx/MLM-638955730-libro-fisico-original-sadie-por-andrea-ramos-novela-suspenso-_JM

Cuando un par de niños encuentran el cuerpo de una joven atado a una cruz en un pequeño y extremadamente religioso pueblo, es imposible que no sorprenda a todos. Su madre comenzará un camino emocionalmente difícil para descubrir quién pudo cometer tan atroz asesinato; guiada por el diario de Sadie, quien en sus propias palabras relata lo complicada que fue su vida los últimos meses permitiéndole a su madre conocer la verdad y entender su comportamiento. Esta novela, que lleva el nombre de su protagonista, envuelve fácilmente al lector dentro del mundo de la adolescente y le permite conocer a la chica al mismo tiempo que ella se muestra ante su madre. Esto lleva a que su lectura sea rápida y sencilla, pero sin dejar de ser un texto complejo y cargado de misterio, amor, muerte e incluso buena música mostrados de tal manera que no permiten que el libro termine al llegar a la última página. Si comienzas a leer el diario de Sadie, este te seguirá hasta que hayas logrado comprender a su autora.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Lujuria


Esta era Luciana, tan bella como insaciable,
su obsesión con la carne era notable,
tomaba a niños, ancianos y mujeres por igual
ya fuera real o virtual.
A decir verdad no le importaba si era humano
podía usar a un caballo, un perro o un gusano,
no tenía siquiera que estar vivo
una botella o un dildo cumplían su deseo lascivo.
Esta pasión desenfrenada fue su perdición,
contempló una post mortem erección
procedió a utilizarla sin pudor alguno
sin notar que era un zombie buscando desayuno.
Así Luciana fue devorada con furia
víctima del gran pecado de la lujuria.

La navidad de Creepypasta Latino

Como cada año se debía celebrar una cena navideña en Creepypasta Latino y se elegiría al azar quien debía organizarla, la encargada de este año resultó Fairuza, ella se rehusó completamente alegando que estas fechas la ponían bastante mal y que no le gustaba ver a nadie durante ellas, sin embargo todos se negaron a repetir el proceso de elección y ella tuvo que aceptar a regañadientes. Pensó que si querían una cena navideña se las daría, pero a su manera…
Los invitó a su casa que se encontraba al sur de la ciudad, tuvo que mandar un automóvil por ellos debido a que el acceso era un poco complicado y el transporte no llegaba hasta ese punto, no les fue difícil comprender porque: no había rastro de civilización y era la única casa que había al menos en un kilómetro.
Asistieron la mayoría, a excepción de Phoenix, Iris, Joy y Mayiru, de los cuales no sabían nada desde una semana antes, probablemente evitaban sus teléfonos por pereza a asistir. Fairuza les había informado que tanto la decoración como la cena tendrían una temática gore así que no debían sorprenderse.
Entraron a la casa encontrándose efectivamente con una decoración interesante, del techo colgaban intestinos a la manera de escarcha y de ellos pendían unos ojos con leds en el iris y al lado de uno de los sillones se alzaba un hombre desnudo empalado en una larga estaca de madera con esferas incrustadas en él y en la punta de la estaca que salía de su boca (o lo que quedaba de ella pues su rostro había sido desollado) se le había colocado una estrella. Siluú se acercó a él emocionada.
-¡Qué realista! ¿Con qué lo hiciste? – preguntó a la vez que lo tocaba, mientras los demás se acercaban también.
-Tengo un amigo que es un buen artista – respondió ella orgullosa.
-Su pelo de poodle me recuerda a Phoenix – observó Oblivion – Que mal que el puto no quiso venir – todos los presentes asistieron con la cabeza.
Fairuza los invitó a pasar al comedor donde la cena los aguardaba, había diversos platillos en la mesa pero apenas los notaron debido a que en el centro se encontraba una mujer decapitada y perfectamente asada.
-¡Yo quiero sus boobs! – se apresuró a decir Kiroz y se acercó a verla.
-¿Es comestible? – preguntó Tania intrigada, ese pequeño, femenino y juvenil cuerpo le parecía extrañamente familiar.
- Por supuesto, ¡es carne! – pronunció Fairuza divertida, los invitó a tomar asiento y cortó trozos de aquel cuerpo para servírselos y ellos la felicitaron por el realismo de esa cena.
Terminaron de comer y se quedaron platicando largo rato de trivialidades hasta que su anfitriona les preguntó si querían romper la piñata, eso les pareció una idea bastante infantil y más proviniendo de ella pero accedieron; ella los llevó a su patio trasero donde había una mujer desnuda colgante con la cabeza cubierta y que tenía el abdomen cosido por la mitad.
-Tu amigo el artista tiene un problema con los rostros, ¿verdad? – preguntó Eru suspicaz.
-Es bueno con los cuerpos pero malo con las cabezas – respondió Fairuza con una sonrisa.
Bafometh fue el primero en golpear esa curiosa piñata sin conseguir liberar su contenido, luego siguió Hazuu que golpeó tan fuerte como pudo abriendo un poco las costuras y liberando algunos dulces que Miss Strange se apresuró a recoger notando que estaban cubiertos por un líquido rojizo pero hizo caso omiso de esto y los comió. Lady Astrid fue la que por fin liberó el contenido de aquel cuerpo dejando caer un montón de dulces cubiertos de una ligera capa de líquido viscoso además de lo que parecía un hígado, un corazón y un riñón; todos se abalanzaron más que nada sobre los últimos tres.
Con su dulce botín Fairuza los condujo de nuevo a la sala y les informó que les tenía algunos obsequios, los más destacados fueron: un feto bicéfalo para †, un libro encuadernado con la piel de un pecho femenino para Kiroz y unos ovarios en una lámpara de lava para Siluú. Todos quedaron bastante conformes.
Su anfitriona consideró que era tiempo de brindar así que fue a buscar vino y algunas copas al mismo tiempo que Kiroz decidió ir al baño, los restantes se quedaron observando los regalos, Bafometh tomó el libro de Kiroz y pensó que el lunar que tenía aquel pecho lo había visto en alguien más, de pronto lo recordó: Iris. Les comunicó sus sospechas a los demás, Tania comentó el parecido que tenía la cena con el cuerpo de Mayiru (aunque no explicó como es que sabía esto) y recordaron el comentario de Oblivion sobre el cabello del supuesto maniquí empalado. Salieron sigilosamente al patio y descubrieron la cabeza de la piñata antropomorfa, miraron con terror un rostro que reconocían aun con ese tono verduzco y con esa retorcida mueca de dolor, era Joy; horrorizados salieron corriendo de aquella casa.
Cuando Fairuza volvió con el vino y las copas la sala estaba desierta hasta que Kiroz salió del baño.
-¿Dónde carajo están todos? – preguntó él mientras Fairuza le dirigía una sonrisa perversa.
-No sé porque odiaba tanto la navidad, la verdad es que la estoy disfrutando bastante – dijo ella acurrucando su cuerpo desnudo junto al cadáver de Kiroz que portaba únicamente un gorro navideño y siguió mirando “Gremnlins” mientras en su chimenea colgaban las cabezas de Bafometh, Siluú, Oblivion, Eru y Hazuu.


domingo, 4 de diciembre de 2016

Un león púrpura (parte 1)

Rosalía estaba a mitad de su clase de dibujo al desnudo, la modelo del día era demasiado delgada para su gusto, no encontraba gracia alguna en dibujar un montón de tablas ensambladas.
Pero debía hacer el ejercicio ya que su distracción preferida aún no se presentaba; así que líneas emulando su cabello despeinado , líneas para sus pequeños pechos puntiagudos, líneas…
La puerta del salón se abrió y contempló a su salvación, 1.68 m. de estatura, cabello púrpura hasta la cintura y esas hermosas curvas bien colocadas, su vestimenta era simple, una camiseta con una ilustración de Blancanieves como dominatrix y unos jeans a la cadera que permitían ver sus huesos pélvicos, aquella simple franja de piel le resultaba mucho más erótica que la desnudez de la escuálida modelo.
Cuando por fin se hubo sentado, Rosalía cambió de página y se puso a dibujarla, siempre se sentaba tan alejada de sus compañeros que no le preocupaba ser descubierta. Ahora podía dejar de trazar líneas despectivamente y disfrutar dibujando, comenzó con su nariz, larga, delgada y respingada, con ese pequeño bulto en la parte superior que no conseguía disminuir su belleza, siguió con sus amplias cejas y sus grandes ojos, descendió para crear sus labios que siempre tenían ese hermoso tono rojizo, no pudo evitar lamerse los labios pensando en lo que se sentiría besarla.
Pero aquello era imposible, ella era el ser más heterosexual sobre el planeta y era tan atractiva que sobraban hombres que le asediaran. Claro que Rosalía no estaba mal, también era alta, poseía hermosos ojos, labios sensuales y un trasero privilegiado, sin embargo ella no lo creía así.
A pesar de que ninguno de sus compañeros podía ver su dibujo olvidó a otra persona en el aula.
-Esa no es la modelo –pronunció el profesor, estaba tan abstraída dibujando que no notó cuando llego ahí y sin autorización alguna tomó la libreta disponiéndose a hojearlo- Ahora veo que me ha estado engañando señorita Jiménez, estos dibujos son mucho mejores que los trabajos mediocres que entrega cada semana.
Había conseguido llamar la atención de toda la clase y caminaba alrededor del salón muy lentamente en dirección a Lilian. Rosalía suplicó mentalmente que se alejara de ella, que sólo  estuviera intimidándola y le devolviera su libreta pero contrario a eso la puso frente a la vista de Lilian.
-Es una chica bastante talentosa, ¿no le parece?
Ella sólo miró el dibujo y le dirigió una mirada penetrante pero inexpresiva, no podía saber si la odiaba, si había quedado impresionada por el dibujo o si al menos se había reconocido en él, no le respondió al profesor y él por fin le devolvió la libreta.
-La próxima vez esfuércese más en el trabajo en clase.
Ella agradeció que no hubiera añadido: "Y menos en fantasear con sus compañeras.", eso habría sido la cereza en su pastel de vergüenza. El resto de la clase le pareció eterna, intentó concentrarse en la insípida modelo pero resultaba complicado sintiendo la mirada fija de Lilian, ¿qué diablos significaba?, ¿y si quería golpearla? Por alguna razón la idea la excitó más que asustarla, el contacto físico con su musa sería un sueño hecho realidad aunque eso incluyera sus uñas desgarrando su piel...de hecho eso le resultó aún más incitante, estaba loca por Lilian.
Cuando por fin terminó la clase, el plan de Rosalía era esperar a que todos salieran del salón, se dispersaran y luego huir de la escuela, no le interesaba asistir a la siguiente clase preguntándose si los cuchicheos y las risas serían a costa suya, prefería escapar y volver el lunes, habrían tenido el fin de semana para mofarse de ella y ya estarían aburridos del tema, pero algo falló en su plan, Lilian no salió del salón.
Todos, incluyendo el profesor, habían abandonado el aula excepto por ellas, Lilian la miró profundamente y luego caminó hacia la puerta, “Sí, por favor, vete y termina con esta tortura”, pensó Rosalía, la chica de la cabellera morada cerró la puerta con seguro, la tenía acorralada, ella se mentalizó para recibir una buena paliza.
Lilian se movió felinamente hacia ella sin dejar de mirarla a los ojos, Rosalía se sentía como la presa de un sensual león morado, estaba aterrada pero no podía dejar de mirarla. La predadora se detuvo a pocos centímetros de ella.
-¿Puedo saber porque te dedicas a dibujarme?
-Yo no…no eres tú.
-¿Ah sí? –Inesperadamente tomó una de las manos de Rosalía y la dirigió a su rostro, ella no opuso resistencia- ¿No eran estos ojos, esta nariz? –preguntó mientras recorría aquella mano por lo que mencionaba- ¿Estos labios? –la textura era extremadamente suave, Lilian le dio un pequeño mordisco en el dedo índice antes de proseguir- Incluso este dije –colocó la mano de su presa sobre el dije que yacía cómodamente entre sus pechos. Rosalía ni siquiera notó cuando soltó su mano, estaba muy distraída sintiendo esos suaves montículos de piel perfecta pero en cuanto lo hizo retiró de inmediato su mano.
-Sí, eres tú…en los dibujos –que respuesta más idiota, la presencia de Lilian la reducía mentalmente al nivel de un cavernícola.
-Eso sigue sin contestar mi pregunta inicial, ¿por qué me dibujas?
-Me resultas mucho más interesante que la modelo –bien, había evolucionado al nivel de homo sapiens.
-¿Entonces es por motivos puramente estéticos?
-Sí –aquella era una buena escapatoria, sin embargo decidió arriesgarse, era ahora o nunca- No, la verdad no es el único motivo, creo que eres muy interesante y me gustaría salir contigo alguna vez.
La chica púrpura sonrió obviamente complacida con esa respuesta, era lo que esperaba.
-Lo siento Ro, no me gustan las mujeres –dijo antes de salir del salón.
            Rosalía se quedó confundida, ¿qué había sido eso? ¿Qué caso tenía provocarla para luego romper sus ilusiones? Decidió proseguir con su plan inicial y se marchó de la escuela, solo quería dejar atrás eso confuso momento y olvidarse de Lilian, ya le había quedado claro que nunca pasaría nada entre ellas.
            El fin de semana transcurrió velozmente, para el lunes ya se había signado con el asunto de la chica pelipúrpura, sin embargo ahora era ella quien la asechaba en clases, rozando ligeramente su piel siempre que tenía oportunidad, preguntando cosas al oído para luego mordisquear su lóbulo, incluso una vez manoseo uno de sus pechos pero cada vez que Rosalía la confrontaba ella respondía que había sido un accidente o que eso jamás había sucedido.
            Rosalía estaba harta así que cuando Lilian decidió palmear su trasero al final del día escolar, ella simplemente estalló, sostuvo su muñeca con firmeza y exclamó:
-¿Qué mierda quieres? Ya me dejaste muy claro que no te interesan las mujeres, ¿entonces a qué se debe todo esto?
            Con un giro de muñeca Lilian se liberó, tomó el brazo de su atacante y lo retorció tras su espalda.
-Prefiero tu actitud pasiva Ro –dijo hablándole al oído- y es verdad que no me gustan las mujeres, pero me gustas tú.
            Soltó su brazo y la besó pasionalmente sujetando su cabeza, sus labios eran aún más dulces y suaves de lo que creía y el contacto con su deliciosa lengua iba más allá de lo excitante.
-Pero no creo que puedas conmigo –se dirigió a la puerta y Rosalía la sujetó del brazo nuevamente.
-¿A qué te refieres?
            Lilian miró despectivamente la mano de quien la retenía y volvió a liberarse con facilidad.
-Voy a enseñarte a no volver a tocarme así.
            Desató hábilmente el cinturón de mezclilla que sujetaba los shorts de Rosalía y lo usó para atarle las muñecas a los tubos que sostenían la iluminación, alzó su camiseta y desabrochó su sostén liberando sus pechos, succionó uno de sus pezones y lo mordió con fuerza, siguió mordisqueando sus costillas, su cintura, mientras desabotonaba su short y lo dejaba caer, se agachó frente a su entrepierna para despojarla de su ropa interior y se puso de pie para jalar el cinturón y elevarla a un metro del suelo.
            Separó sus piernas para morder la parte interior de sus muslos, puso sus piernas sobre sus hombros y recorrió su vagina con la lengua, introduciéndola intermitentemente mientras succionaba su clítoris. Rosalía presionaba las piernas contra el cuerpo de Lilian, todo su cuerpo ardía de placer, las uñas de su compañera de clavaron en sus caderas mientras lamía su vagina con frenesí hasta que abruptamente se detuvo.
-Eso fue todo, nos vemos –dijo dirigiéndose a la salida.
-¡Hey! No puedes dejarme así. ¡Desátame!
-Hhmm…nah, ¿sabes? Creo que incluso llamaré a nuestros queridos compañeros, te ves bastante bien para un par de fotos.
            Rosalía comenzó a retorcerse desesperadamente ante la mirada divertida de su captora que caminó muy despacio hacia la puerta, el cinturón estaba demasiado apretado, ¿de verdad sería capaz de exponerla así? Lilian abrió la puerta.
-¡No! ¡Por favor no! –gimoteo Rosalía con una lágrima deslizándose por su mejilla, no podría soportar la humillación de ser encontrada de esa forma.
-Así me gustas más, Ro –dijo Lilian cerrando la puerta y caminando hacia ella- indefensa, suplicante, espero que esto te haya enseñado a no tocarme cuando no debes.
            Deshizo el nudo que sostenía a la consternada chica dejándola caer y sin pronunciar ni una palabra más se marchó del aula. Rosalía forcejeó desesperadamente hasta que logró desatar sus manos y se vistió tan rápido como pudo sin dejar de mirar paranoicamente hacia la puerta, al terminar tomó sus cosas y huyó de la escuela. No quería ver a Lilian, se sentía humillada, por fortuna no tendría que volver a lidiar con ella hasta el día siguiente, o al menos eso creía.
            Si alguna vez había pensado que las redes sociales no eran nada bueno ahora pensaba que eran cosa del demonio cuando vio que Lilian trataba de contactarla, lo primero que cruzó por su mente fue quemar la computadora y fingir demencia, pero resultaba poco práctico así que optó por ignorarla.
            Prosiguió con día sin lograr sacar aquello de su mente, ¿querría disculparse? ¿Querría seguir con ese maldito juego de provocación y humillación? Prefería no saberlo, no, no caería en la tentación.
            Decidió tomar una larga ducha y olvidarse del asunto, aún tenía el perfume de aquella mujer impregnado en la piel, el agua caliente la hizo notar los arañazos en sus caderas y lo sensibles que habían quedado sus pezones tras esos fuertes mordiscos…esos sensuales mordiscos, el contacto de su lengua, su labial rojo dejando marcas por doquier. ¡No! Por más que lo hubiera gozado la tortura psicológica no lo valía, pero…esa deliciosa lengua recorriendo su sexo magistralmente, además la había liberado después de todo.
            ¡No, no, no! No seas estúpida, se seguía repitiendo mentalmente mientras clickeaba “Confirmar” en aquella solicitud de amistad.
-¿Por qué tardaste tanto? –apareció en la parte inferior de su pantalla junto a la fotografía de Lilian- Estoy sola en casa, ven, ¡ya!
            ¡Luego del maltrato psicológico y de haberla dejado deseosa y aterrada pretendía que corriera hacia ella! No, no caería, seguramente sólo era un plan para fastidiarla de nuevo.
                                                    Lilian te está llamando
                                                      Ignorar     Contestar

            Bien…mirarla un poco implicaba que fuera a caer en sus redes de nuevo, clickeó contestar. En su pantalla apareció la imagen de Lilian que llevaba únicamente un brassiere rojo tan ajustado que sus pechos amenazaban con escapar.
-¿Entonces vienes o qué?
            Aquello era estúpido, un cuerpo semidesnudo no debería tener poder sobre ella, no podía rebajarse a ese nivel, ¡al de un hombre! Y sin embargo allá iba como un mosquito a la luz, lista para electrocutarse de nuevo; su musa púrpura le había proporcionado su dirección y a pesar de que le tomaría bastante tiempo llegar, su impulso de idiotez la alentó a continuar.
            Lilian vivía en una zona de departamentos, en el quinto piso y por supuesto no había elevador, cada escalón parecía decirle a Rosalía Detente, no seas estúpida, pero sus hormonas la mantenían caminando.
            Por fin, departamento 504, ¿debería tocar el timbre? ¿Y si abría la puerta un travesti velludo con calvicie prematura? ¿Y si sólo había viajado en vano? Su mano tomó vida propia y presionó el timbre como diciendo No seas marica. Escuchó tacones acercándose, aún podría ser ese travesti…