miércoles, 16 de marzo de 2016

EN MI MUERTE

Arreglarán mi cuerpo, me pondrán mi mejor ropa,
hay que verse presentable para los gusanos,
no querrán comerse un cuerpo desagradable.

Todos los que nunca me hicieron caso,
ahora llorarán junto a mi tumba,
que montón de hipócritas,
¿qué acaso me quieren ahora que soy un cadáver?

Llenarán mi lecho de muerte con flores,
flores que no me servirán de nada,
no puedo llevármelas conmigo.

Dirán que fui una gran persona
y otras mentiras como esa.
Personas se acercan y me hablan
¿por qué?, en donde estoy
no puedo escucharlos.

Pero antes de abandonar este mundo
haré que se encaminen a la locura
todos los que osaron lastimarme
invadiré sus sueños,
los convertiré en pesadillas,
no dejaré de torturarlos
hasta que mi venganza quede consumada

y al fin pueda descansar en mi dulce infierno.


Ilustración por Daniela Ramos

La presa


Se despertó aturdido por el fuerte olor dulzón de la sangre y el inconfundible aroma a putrefacción, la cabeza le dolía profundamente y le recordó vagamente a las resacas que sufría cuando estaba vivo. Al abrir su ataúd e iluminar su interior con la tenue luz de la luna pudo ver a su lado el cadáver decapitado de una mujer y las imágenes del día anterior volvieron a su mente.
Había salido sediento de sangre rumbo a uno de sus bares góticos predilectos, sin embargo se había encontrado a una chica ligeramente regordeta –aunque sin duda atractiva– leyendo la novela que él más odiaba en el área de fumadores de un café repleto de seudo intelectuales;  decidió seducirla y convertirla en su presa de la noche.
El asunto resultó ligeramente más tardado de lo planeado y tuvo que llevarla hasta su hogar, un elegante departamento ubicado en el sexto piso de un gran edificio. Utilizó uno de sus trucos más sencillos que impresionaban en demasía a sus mortales conquistas, la tomó en brazos y saltó de la planta baja hasta el balcón de su hogar. La joven alternaba la emoción y el miedo al averiguar que su acompañante no era un ser humano ordinario.
El interior del lugar tenía una costosa y moderna decoración, gracias al dinero robado a sus numerosas víctimas a lo largo de los años, y en la habitación principal se hallaba un gran ataúd negro abierto con el interior forrado de terciopelo rojo. Ella quedó fascinada ante aquel enorme y extravagante adorno así que de inmediato se sentó dentro de él acariciando su interior.
El gallardo bebe sangre le ofreció una copa de vino mientras aquel pedazo de carne viviente parloteaba de asuntos que poco le importaban. Se introdujo en el ataúd sobre la chica, olfateando la deliciosa sangre mezclada con el aroma del vino, besó la suave piel de su cuello sintiendo como sus venas palpitaban apenas conteniéndose de traspasarlas con sus afilados colmillos, recorrió sus muslos desnudos con sus frías manos provocándole un ligero escalofrío.
Desabotonó su liviano vestido cincuentero dejando al descubierto su tersa piel, deslizó sus fríos pero suaves labios desde sus pezones desnudos hasta su pelvis, recorrió la parte interna de sus muslos y mordisqueó la piel sobre su arteria femoral extrayendo sólo la sangre necesaria para conseguir una erección. La hizo girar utilizando su gran fuerza y ella quedó con el pecho oscilando sobre el terciopelo; observó a su víctima una vez más, estaba inclinada ofreciendo sus amplias caderas y el ángulo conseguía que su cintura luciera más estrecha permitiendo a la vez contemplar sus hermosos senos, simplemente no pudo contenerse más y la penetró con la potente erección que había logrado gracias a su sangre. ¡Cómo disfrutaba de aquellos instantes! ¡La adrenalina, el placer, el aroma que expedía el sexo de aquellas mujeres!
Gozaba tirando de su cabello y propinándole fuertes palmadas a las que ella respondía favorablemente y tras largos y exquisitos minutos de placer, cuando el vampiro sabía que estaba por terminar aquel acto carnal jaló con más fuerza de aquella cabellera y con la mano libre desgarró su garganta, tras un rápido tirón más la cabeza se desprendió por completo causando que su sangre brotara  como una fuente y ese siniestro ser bebió de él procurando no dejar escapar ni una gota, a la vez que descargaba su semilla estéril en aquel cuerpo. Recordó también que se percató de la proximidad del amanecer y cerró velozmente el ataúd sin importarle el cadáver a su lado.
Aún con la terrible jaqueca destazó el resto del cuerpo y lo colocó en varias bolsas plásticas, encontró la maldita novela que había causado la muerte de aquella chica y la arrojó en una de las bolsas. ¡Cómo odiaba esa porquería! ¿Vampiros enamorados que asistían a la preparatoria eternamente? Y además ¡brillan con el sol! Qué vergüenza…Ni aquellos vampiros victorianos e impotentes con tintes homosexuales le habían resultado tan humillantes como esto. Damián era un despiadado beber de sangre y le horrorizaba ver cuánto habían denigrado a su estirpe en la actualidad. Su apariencia era de un joven de apenas veinte años, sin embargo contaba con sesenta y tres, un poco viejo para un mortal pero muy joven para un vampiro.
 Por eso cada noche buscaba a alguna de esas idiotas “amantes de los vampiros”, complacía momentáneamente sus infantiles fantasías y finalmente las asesinaba sádicamente. Gracias a su físico esto le resultaba extraordinariamente sencillo; su estatura estaba en el promedio de los humanos, sin embargo, debido a su delgado pero ligeramente musculoso cuerpo, lucía más alto de lo que era en realidad. Sus ojos grises enmarcados por gruesas cejas resultaban hipnóticos, al igual que su mortecina piel blanca que contrastaba con su largo y espeso cabello azabache, todo lo anterior mezclado con su voz de barítono le daba un toque de rockstar al que las mujeres no podían resistirse.
Acudía constantemente a bares góticos seleccionando a las chicas más atractivas que portaran algún ornamento que hiciera alusión a la cultura vampírica, como ellos le llamaban. Su preferido era el Bleeding Morbid Cat y a él se dirigió esa noche tras deshacerse de la regordeta (su nombre había sido Tamara, pero eso era algo que ya no importaba). Miró entre la clientela, la misma marea de exceso de maquillaje negro, terciopelo e imitación de piel; y entre ellos siempre había alguna fanática cursi del vampirismo moderno, la escoria del mundo.
Le bastaron un par de minutos para escoger una presa, era una joven de largo cabello negro, facciones delicadas y un hermoso cuerpo obviamente modelado por el constante uso de corsets, la razón para elegirla - además de su gran belleza – había sido el dije que pendía de una gargantilla  y se posaba sobre sus firmes pechos, era una gema roja con alas de murciélago. Podría tratarse de que a la chica le gustaran aquellos animales o que simplemente le hubiera gustado el diseño del colgante, sin embargo él lo tomó como una invitación.
No obstante, cuando pretendía acercarse a ella había desaparecido, miró a su alrededor y por fin la encontró saliendo del lugar así que se apresuró a alcanzarla; para su fortuna ella estaba en la entrada del lugar en actitud de espera.
-¿Te vas tan pronto? –le preguntó él con su ensayado tono seductor.
-No encontré nada que valiera la pena…hasta ahora –. Respondió ella con una encantadora voz profunda mientras lo miraba atentamente.
El valet parking interrumpió la fugaz conversación al aparecer con el automóvil de la mujer, un modelo de los años sesentas restaurado magníficamente, a Damián le recordó la época en la que era un joven mortal. Ella tomó sus llaves, se colocó detrás del volante y cuando el bebe sangre estaba por retirarse resignado ella le gritó:
-Sube niño bonito.
Él obedeció sin dudarlo y el auto arrancó alcanzando una velocidad impresionante para un modelo tan antiguo como ese, cruzaron la ciudad en poco tiempo y siguieron por la carretera, tan sólo se veían árboles por doquier y al vampiro le consternaba no encontrar un refugio antes del amanecer, la idea de enterrarse le parecía sumamente desagradable.
-¿A dónde vamos?
-No pareces la clase de persona a la que le importe –respondió ella y al ver que él esperaba una respuesta más consistente agregó: A mi casa, ya estamos por llegar.
Dejaron la carretera para adentrarse por un camino apenas visible entre los árboles y tras pocos minutos una enorme casa de estilo gótico con grandes vitrales y numerosas gárgolas apareció frente a ellos; el interior era del mismo estilo antiguo, no había rastro alguno de modernidad en aquella casa, era como si se hubiera detenido en el tiempo y lo que le molestó a Damián fueron los numerosos murciélagos que se encontraban decorándolo todo.
La mujer lo condujo por las escaleras, cuyos pilares principales eran pequeñas estatuas de querubines, hacia a una habitación que lucía más como una sala de tortura de la Inquisición que como un lecho de amor. Le indicó que se pusiera cómodo y que ella volvería enseguida, Damián husmeó por el lugar, encontró un librero que confirmaba su misión pues estaba lleno de textos alusivos a los vampiros, desde novelas hasta investigaciones; había también un curioso estante repleto de frascos que parecían llenos de tierra y que estaban fechados y por supuesto toda clase de aparatos de tortura sin duda auténticos que valdrían una fortuna en un museo; tras terminar con aquella humana saldría de ese lugar con un buen botín.
Su anfitriona volvió tras cambiar su vestuario entallado por una larga capa que cubría por completo su cuerpo, se acercó al no muerto y sin más preámbulos lo besó mientras iba despojándolo de su ropa con destreza; al tenerlo por completo desnudo lo hizo recostarse sobre una larga placa metálica que le hizo pensar en una cama bastante incómoda, se sentó sobre su cuerpo y se agachó sobre él lamiendo su cuello, Damián estaba tan distraído que apenas escuchó el segundo chasquido de los grilletes que le habían colocado en ambas muñecas y miró alertado a esa extraña mujer.
-No te preocupes, no te haré daño, sólo tengo gustos extravagantes –dijo ella tranquilizándolo mientras se dirigía hacia sus piernas para colocarles grilletes también. Al vampiro no le preocupaba aquella situación, confiaba demasiado en la fuerza sobrenatural que le habían dado los años y sabía que romper una simple cadena no representaba problema alguno para él.
Ella desabotonó su capa y dejó que se deslizara por su cuerpo desnudo, al vampiro le resultaba una visión excitante, sin embargo su miembro no tendría reacción alguna sin beber un poco de sangre y como si la mujer hubiera leído sus pensamientos, tomó una pequeña daga y le hizo un breve corte a uno de sus senos para luego ofrecerle el líquido vertiente a su amante encadenado; tras beberla una erección surgió casi inmediatamente ante la sensación de esos suaves y exquisitos pechos.
Tras arrojar la daga al suelo, se colocó sobre él y comenzó a mover su cadera de arriba abajo con movimientos lentos y lúbricos para luego aumentar la velocidad causando gemidos en su compañero. Para él ver como ella arqueaba su espalda hacia atrás mientras sus senos se movían rítmicamente era aún más estimulante que la fricción sobre su pene, su cuerpo le parecía simplemente perfecto, era una pena que terminaría en algún basurero o canal de la ciudad.
Cuando el vampiro estaba a poco tiempo de alcanzar el clímax, la desconocida se detuvo tras un espasmo de placer y se levantó para volver a colocarse su capa. Él gritó insistiendo en que no podía dejarlo así. Ella rió inconteniblemente y accionó una palanca que hizo la placa metálica pasara de horizontal a vertical, dejando al hombre –o lo que aparentaba ser un hombre– frente a ella.
-¡No puedes dejarme así maldita fanática de los vampiros!
-¿Fanática de los vampiros?
-Tienes toda la maldita casa llena de decoraciones con murciélagos y ese estante con libros relacionados con vampiros.
-Claro, los murciélagos son animales bastante interesantes. Sin embargo no soy una fanática de vampiros, simplemente los estudio para destruirlos. –Damián no tuvo oportunidad de reaccionar antes de que ella jalara una de las pesadas cortinas de la habitación y dejara entrar los rayos del sol justo sobre él, se retorció desesperadamente pero ya nada podía salvarlo, todo su cuerpo estalló en llamas hasta convertirse en cenizas.
La caza vampiros abrió una compuerta en la placa y extrajo un frasco en el que habían caído los restos de lo que alguna vez fue un despiadado vampiro, escribió la fecha en la etiqueta y lo colocó en el estante junto a los demás. Era hora de descansar, esa noche saldría cazar de nuevo.

El burdel de las parafilias. C 6: Anofelorastia y flashbacks



PUTRID DOLL
Coloca una nueva hoja sobre su restirador, en la esquina superior izquierda se encuentran dos bocetos, el primero muestra a una chica con un vestido hecho de piel y coronada con una diadema de dientes, el segundo ilustra a un par de gemelas vestidas como bailarinas de belly dance sosteniendo espadas, es el espectáculo que se presentará esta noche.
Sin embargo esta vez su jefa, Alyssa Romanova, la hace ponerse cursi debido a que una estúpida pareja de clientes quería celebrar su aniversario en el burdel. ¿Quién carajos celebra su matrimonio en un burdel? Qué idiotez…Eso del romanticismo no era para nada lo suyo y no era parte de su contrato…bien…obedecer en todo a Liss era su trabajo, pero cuando se lo planteó no se imaginó esta situación. Dibuja tres cuerpos destazados formando la típica frase “I ♥ U”, dibuja un tache enorme sobre el dibujo, piensa en hacer algo similar pero con el símbolo de infinito, lo desecha enseguida, demasiado hipster, arranca la hoja completamente frustrada y la arroja a la basura donde se encuentra con otra decena de papeles arrugados.
Piensa en llamar a la pequeña Candelaria (la maid que usualmente ofrece bocadillos caníbales a los clientes) para que le proporcione algunos de sus manjares, pero presiente que sólo será una distracción. Decide tomar una libreta de dibujo y recostarse en su cama, siempre le ha resultado más fácil inspirarse estando horizontalmente, abre la libreta y sólo consigue usarla como almohada; esta labor le está pareciendo torturante y aburrida, sin embargo ese castigo no duraría mucho y podría continuar con su labor habitual. A decir verdad aquel era el trabajo que siempre había anhelado y ni un lapsus de cursilería lo arruinaría, comenzó a perderse en el recuerdo del día en el que se unió al personal del burdel de las parafilias.

- Y bien señorita Díaz… ¿qué piensa de mi oferta de trabajo?
- Me parece bastante buena, quizá demasiado para ser real. Pongamos las cartas sobre la mesa Alyssa – Liss hizo un ligero gesto de molestia, las personas rara vez la llamaban por su nombre completo - ¿qué es exactamente lo que tengo que hacer y qué me darás a cambio de hacerlo?
- Te encargarás de los espectáculos del burdel, para ello te proporcionaré todo lo que necesites y como pago podrás hacer uso nuestros servicios siempre que quieras, además de contar con hospedaje y alimento en nuestras instalaciones.
-¿Y qué? ¿Nada de dinero?
-¿Para qué necesitarías dinero Jennifer? – dijo ella adoptando el tono familiar que su interlocutora había tomado – Tu habitación contará con todo lo que necesites y mucho más, podrás diseñarla a tu gusto.
-Eso de la habitación me suena a que tendré que estar trabajando mucho tiempo, ¿cuál será mi horario? – la europea no pudo contener una carcajada ante esa pregunta.
- No tendrás un horario, si aceptas el trato pasarás a ser propiedad del burdel y no podrás salir de él. Pero no pongas esa cara, ¿qué puedes perder? ¿Una familia que no te comprende? ¿Una escuela llena de gente que te desprecia? ¿Una sociedad que jamás te aceptará? Piénsalo, aquí puedes realizar cada fantasía que cruce por tu mente, lo que hiciste hace unos días no es más que el comienzo, tienes posibilidades infinitas, recursos ilimitados y vivirás rodeada de lujos y sirvientes que estén a tu disposición todo el tiempo. Entonces, ¿qué escoges? – Jennifer lo meditó un poco pero no había mucho que pensar.
-¿En serio no podré salir de nuevo?
- Te daré un día libre al año y siempre puedes emular un paisaje exterior en alguna de nuestras habitaciones.
-De acuerdo, acepto. Pero hay algo más que quiero como pago. – Liss la miró expectante y le hizo una seña con la mano para que continuara – Quiero información, saber exactamente cómo funciona este lugar, ¿cómo se mantiene si no cobran a sus clientes? ¿Cómo es que consiguen personas tan hermosas que estén dispuestas a prostituirse? Es decir…no lucían maltratados ni temerosos, así que no pueden estar secuestrados y por tu misma mencionaste que eran más de trescientos.
- Olvidaba que tú no viviste la experiencia completa del burdel, debí dejarte hacerlo, pero eres tan joven, tan sádica, me recuerdas a mí a tu edad, simplemente no pude hacerlo. Te lo explicaré, o mejor aún, te mostraré un video que te resultará mucho más educativo. -  Tecleó en su computadora y le mostró la pantalla a Jennifer, eran las imágenes de un pedófilo con una pequeña niña pelirroja, la ultrajaba para luego destrozar su cráneo con un martillo y esparcir su semen en los restos. Se hacía un corte en la escena y volvía a aparecer el pedófilo, esta vez estaba esposado y un montón de niñas se acercaban para arrancarle pedazos de piel a mordiscos; finalmente aparecía otra niña pelirroja, Jennifer tuvo que acercarse a la pantalla, era idéntica a la niña que habían asesinado al principio.
-Sí, es la misma chica. – le dijo Liss adivinando su pensamiento. Jennifer volvió a mirar atentamente la pantalla, definitivamente era la misma chica o quizá su hermana gemela, ahora empalaban al pedófilo con un taladro gigante.
- ¿Matan a los clientes? ¿Entonces cuál es su ganancia? No lo entiendo.
- Sigue mirando. – habían vuelto a bajar el taladro, un par de maids limpiaban el cuerpo y lo vestían con ropa limpia idéntica a la que se había manchado de sangre, tras lo que lo dejaban en un área limpia y se marchaban. Alyssa adelantó la grabación media hora, de pronto el hombre se levantó y se retiró del lugar como si nada hubiera sucedido. Jennifer casi pega su rostro a la pantalla intentando encontrar algo que indicara que era falso, que aquel era otro hombre, pero no pudo lograrlo.
-¿Qué carajo? Esto no puede ser verdad. Es un montaje, efectos especiales, que sé yo…
-Dime, ¿cuál fue tu esclavo preferido?
-Daniel Cifer. – respondió ella sin dudarlo, aunque no sabía a qué venía la pregunta. Alyssa tecleó algo en su computadora y sonrió perversamente. - ¿Por qué? ¿Acaso estás buscando mi grabación con él? ¿Filman a todos los clientes? ¿Así obtienen dinero, con películas snuff? – no pudo continuar con su mar de preguntas porque el sonido de la puerta la interrumpió.
-Adelante. – gritó Liss aún con esa sonrisa maliciosa. La quinceañera miró hacia la puerta, primero con curiosidad y luego con horror,  a unos cuantos metros de ella se encontraba una aparición, un espectro, un joven de un metro ochenta de alto, de piel lechosa y atractivo como un Adonis, Daniel, su Daniel Cifer, al que le había destrozado el cráneo con una tina y había cercenado post mortem. Era imposible y sin embargo ahí estaba. Debía ser un truco, un gemelo… ¿pero podían tener un suministro infinito de gemelos?
- Daniel, ¿recuerdas a esta chica?
- Por supuesto, el ama Jennifer. Me encantaría volver a verla cubierta de sangre. – No…este no era ningún gemelo, aquella voz, aquellos gestos seductores, sin duda alguna era el mismo hombre que había compartido una tina sangrienta con ella. Tras decirle a Alyssa que le creía, ella le ordenó al joven que se retirara.
-Ahora tengo más dudas que nunca… ¿qué es este lugar? ¿Cómo es que él sigue vivo…y entero?
-Ah…es una historia bastante larga… ¿estás segura de qué quieres escucharla?
-Por supuesto, mientras más larga y detallada mejor. – entonces Jennifer esperó atentamente a que comenzaran a relatarle aquella historia, la historia de Alyssa Romanova y sobretodo, la historia del Burdel de las Parafilias. Ella tomó aliento y comenzó:
›› Era una noche cálida de primavera hace nueve años, ahí estaba yo nuevamente, en ropa interior con encaje, salpicada de sangre, fumando uno de mis Benson mentolados, recostada en la gigantesca cama de un hotel cinco estrellas y al lado del flácido cuerpo de la última de mis víctimas, sus sesos están esparcidos en la almohada y, por cómo se siente mi frente, sospecho que también en mi rostro.
››Realmente no quiero hacer esto por siempre, sí, al principio esto de seducir hombres adinerados para luego asesinarlos y hurtar su dinero era divertido, pero quiero algo más, iniciar un negocio, en específico pienso en un burdel al estilo europeo, pero no uno común, quiero que sea algo espectacular.
››Me termino mi cigarro y me desnudo para quitarme de encima los restos de Manuel… ¿cuál era su apellido?, da igual, lo único que recuerdo es que era bastante sensual, es por eso que me lo follé antes de matarlo, los feos o viejos apenas sobreviven más de cinco minutos tras entrar en la habitación.
››Bajo la ducha sigo pensando en  mi burdel soñado y me convenzo de que sería todo un éxito, hasta donde sé no hay nada parecido en esta ciudad, desarrollo más la idea, tendría cuartos temáticos, innumerables vestuarios, cientos de prostitutas de primera, el sueño se desmorona de nuevo…para un proyecto así necesitaría mucho más dinero del que obtengo con estos sujetos.
››Salgo del baño y me miro en el gigantesco espejo que cubre en su totalidad la pared lateral de la habitación, mido un metro ochenta, mi cabello lacio llega hasta mi delgada cintura, tengo pechos grandes y firmes que hacen juego con un bien proporcionado trasero, además de marcados rasgos europeos heredados de mi padre, no hay necesidad de modestia fingida, soy muy atractiva, podría fácilmente engatusar a uno de esos millonarios para que se casara conmigo, sin embargo no es la clase de vida que me interesa y en época asesinar a un esposo no resulta tan sencillo.
››Quizá este desquiciado sueño tenga que esperar un poco, si dejo de derrochar en atuendos costosos, spas y restaurantes de lujo podría conseguir el dinero suficiente en un año o dos. ¡Ja!... ¿a quién engaño? Amo todas esas banalidades costosas.
››Pienso momentáneamente en mi ex, un sujeto adinerado y atractivo, de haberme quedado con él ahora podría estar asoleándome junto a la piscina en alguna de sus gigantescas casas. Sin embargo también podría estar en un hospital con las costillas rotas o gimiendo ante sus duras embestidas, eso era lo único que hacíamos, pelear y tener sexo violento hasta quedar agotados, fue bueno los primeros años pero terminé hartándome de todo eso. Decido olvidarme del “hubiera”, de cualquier forma odio los baños de sol, Zaireth puede quedarse con su agua clorosa.
››Me visto nuevamente, tomo la cartera del aquel hombre, su credencial de elector dice que su nombre es Manuel Rodríguez, me llevo el dinero y su tarjeta de crédito (conseguí sacarle su pin a mitad de un inmenso orgasmo), antes de irme le echo un vistazo a la escena, sonrío, la mucama va a tener mucho trabajo por la mañana.
››Vacío la cuenta del hombre, tristemente apenas son treinta mil pesos, me deshago de la tarjeta y regreso a mi hogar, un departamento espacioso de decoración austera pero bien elegida, limito mis compras compulsivas a ropa, zapatos y alcohol que siempre deben ser de la mejor calidad.
››Tras comer y dormir un poco elijo mi look de la noche, una peluca castaña corta, un ceñido vestido strappless y un par de tacones que me hacen lucir gigantesca en comparación con las mujeres de esta ciudad.
››Reviso mi agenda y reafirmo el lugar al que acudiré esta noche, una fiesta de beneficencia llena de políticos y celebridades, un lugar perfecto para ir a cazar, por supuesto tendré que elegir a alguien que no esté demasiado en la mira de la prensa o tendré problemas. Al llegar puedo colarme entre los invitados gracias a mi físico y un poco de ingenio, comienza la cacería… Me dedico a descartar a los más famosos, a los acompañados y a los demasiado jóvenes, por fin encuentro a una buena presa, atractivo, en sus treintas, porta un reloj bastante caro al igual que todo su atuendo, su aspecto luce muy trabajado así que comienzo a suplicar que no sea gay…
››Resulta que no lo es y que es dueño de una empresa multinacional, vuelvo a considerar la opción de un matrimonio por conveniencia pero sigue sin ser mi estilo, quizá pueda torturarlo hasta que acceda a hacer una muy buena transferencia de dinero a alguna de mis cuentas, ya lo decidiré en el hotel.
››Por supuesto él paga una suite y yo mantengo un bajo perfil, de acuerdo a mi modus operandi me lo follo antes de comenzar mi verdadero propósito; él resulta ser bastante agresivo y aunque eso me agrada no lo salvará de una muerte segura, evidentemente no conseguiré nada de él por las buenas así que extraigo mi .45 de mi bolsa y lo amenazo. Contrario a lo que imagino él comienza a reírse a carcajadas.
››-¿Crees que esto es un juego, imbécil? – le digo furiosa y le disparó en el muslo izquierdo, él sólo se ríe más fuerte aun cuando comienza a sangrar. Mi ira aumenta y le disparo en el abdomen, él toca la sangre brotante sin dejar de reír, me exaspero y le disparo en la cabeza, él cae al piso y  me acerco para dispararle dos veces más esparciendo sus sesos por el suelo. Demasiado frustrada busco su cartera en sus pantalones que habían quedado en el suelo sabiendo que tendré conformarme con el dinero que encuentre ahí, dudo que sea mucho, ya nadie carga con efectivo.
››- Liss… Liss… Liss…- volteo alarmada al ver que aquel hombre está detrás de mí, salpicado de sangre pero sin marcas de bala - ¿No deberías asegurarte de que tú víctima está muerta antes de husmear en sus pertenencias? – no podía explicarme lo que sucedía… ¿cómo seguía vivo? ¿De verdad era el mismo hombre? Miro detrás de él confirmando que no había ningún cuerpo en el suelo.  Tengo tantas incógnitas que resolver y sólo puedo formular la más estúpida de ellas.
››- ¿Cómo sabes mi nombre? – él no me lo había preguntado en toda la noche y yo tampoco me había molestado en decírselo.
››- ¿En serio es lo que vas a preguntarme? ¿Nada acerca de cómo saqué esto de mi cabeza? –   Pronunció divertido mientras mostraba tres balas sobre su palma – te conozco Liss, te he vigilado desde hace tiempo, aun antes que comenzaras tu pequeña carrera criminal, me agrada tu forma de pensar.
››-¿Quién eres? – a pesar de la extraña situación recupero la compostura, por supuesto él no era un ser humano pero tampoco quería dañarme o ya lo habría hecho.
››-Eso no es importante sino lo que viene a ofrecerte, la oportunidad de cumplir tu anhelado sueño.
››- El burdel… - pronuncio enseguida, la sonrisa en su rostro me indica que estoy en lo correcto - ¿a cambio de qué?
››-Dolor, sufrimiento, muerte, tú eres una experta en ello.
››-¿Entonces me construirás un burdel sólo por seguir asesinando?
››-Yo no haré nada, mientras más dolor y malicia traigas a este mundo el burdel será más grande. ¡Imagínalo Alyssa! – mi mente se llena de vívidas imágenes de personas realizando orgías en una elegante estancia, cientos de cuartos de temáticas tan diversas desde un circo hasta un cementerio, habitaciones repletas de seductoras mujeres preparándose para complacer a los ansiosos clientes y un gran escenario con un espectáculo digno de un teatro parisino, era tan real que podría jurar que había estado ahí, seguramente aquel ser estaba jugando con mi mente, pero aun así la propuesta es sumamente tentadora.
››-Bien, acepto el trato.
››-En ese caso necesito que cometas tu primer asesinato para mí –dice entregándome el revólver.
››-Claro, ¿a quién tengo que matar?
››-A ti misma. – la respuesta me sorprende, aquello no tiene lógica alguna. Pienso en cómo las balas no lo dañaron a él y en lo poco que puedo perder. Respiro hondo, abro la boca, apunto hacia arriba y jalo el gatillo. Pierdo la conciencia.
››Cuando despierto, reencarno o lo que haya sucedido, estoy en el lugar que había visto en sueños, es mucho más pequeño pero es el mismo sitio sin duda alguna.
››-Este lugar es tuyo Alyssa, para disponer de él como gustes, irás descubriendo que es un buen negocio inicial y que mientras cumplas con nuestro trato crecerá ilimitadamente, de lo contrario  irá derrumbándose poco a poco, todo depende de ti.
- Entonces… ¿eso es lo que pasa? ¿Todos son inmortales en el burdel? Pero… ¿y los clientes?
-No somos inmortales Jennifer, ya estamos muertos, somos una especie de… súcubos e íncubos, por decirlo de alguna forma, mientras el lugar se alimenta del dolor y la muerte, nosotros nos alimentamos del placer, ya sea propio o de los clientes. Es por eso que nombré este lugar “El burdel de las parafilias”, mientras más retorcido e intenso sea el placer que provocamos, nosotros nos fortalecemos. Con respecto a los clientes, tenemos la facultad de revivirlos y restaurar su cuerpo, aunque no lo hacemos del todo ya que conllevaría un gasto mayor de energía del que obtenemos de ellos, por lo tanto les quedan unas cuantas secuelas, pero nada que resulte intolerable.
- De acuerdo…pero ¿yo qué tengo que ver en todo esto? ¿De qué podría servirte mi ayuda? Por lo que veo el burdel ya es lo suficientemente grande y debes tener suficientes clientes para mantenerlo así.
- Claro que hay muchos clientes, cientos de ellos, pero sólo un mínimo de ellos son violentos o sumisos, quiero que crees espectáculos para que les muestres el erotismo en la sangre, que dejen de lado su temor y se aventuren a probar lo que han visto en escena, que golpeen, torturen y maten para luego volver y pedir hacerlo de nuevo. Eso es lo que necesito, lo que necesita el burdel para no volver a ser una pocilga. Así que, ¿qué me dices?
-¿Crear espectáculos gore para alimentar a un lugar sediento de muerte y a un montón de súcubos?, me parece bien ¿dónde firmo? – no había rastro de sarcasmo en la voz de Jennifer, ella de verdad ansiaba ese empleo.
-Bueno, tendrás que hacer algo más que firmar, eres una chica lista, supongo que ya te lo imaginarás… - en efecto, Jennifer lo había deducido antes de que Alyssa le pusiera el revólver delante; lo tomó, apuntó directo a su sien derecha y disparó.
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Definitivamente ese había sido el momento más desagradable de la entrevista, aunque no recordaba haber sentido dolor alguno el terror psicológico fue suficiente, aunque ahora que estaba muerta no notaba ninguna diferencia, la comida sabía igual, su cuerpo se sentía igual, nada parecía haber cambiado y muchas veces se preguntaba si de verdad había fallecido, pero nunca le daba mucha importancia.
Volvió al presente, tenía que terminar su proyecto para el show de la próxima semana y su mente estaba completamente en blanco, miró la hora y se rio histéricamente con su vocecilla aguda, para ese momento Alyssa estaría terminando con otra entrevista y tendría que acudir a su cita con el cliente que la solicitó en su fantasía. Moriría – otra vez – por ver su reacción cuando aquel hombre entrara a la habitación, aunque sería aún mejor presenciar el castigo que le propinará por su osadía.

ALYSSA ROMANOVA
Finalmente había terminado la entrevista con aquella chica pelirroja de enorme frente que resultó ser hija de Nacho Sixxx y ahora caminaba como un condenado a muerte hacia la habitación 205. Susurraba palabras obscenas, injuriaba todo lo existente y sobretodo profería maldiciones a su estúpido eslogan acerca de cumplir CUALQUIER fantasía. Ahora tenía que andar por el burdel como si fuera otra de las prostitutas con los pechos a punto de escaparse de ese diminuto vestido que el cliente había elegido personalmente, al menos agradeció no haber recibido instrucciones de cómo debía comportarse. Pero claro, esto se ganaba por dejar que Jennifer hiciera las entrevistas mientras ella se tomaba su primer día libre en cinco años, quizá hasta ella lo había sugerido, pero ya se las vería con esa pequeña mujer cuando terminara con ese suplicio.
Al llegar a la habitación se colocó el velo de monja que le habían indicado usar y entró, la luz amarillenta le dio directamente en el rostro, era una réplica exacta de una parroquia que ella conocía bastante bien, apenas podía resistir salir de ese lugar para encontrarse con su fachada gótica horriblemente pintada de naranja. Desde entonces supo que aquello sólo empeoraría cada vez más.
Infantil gimoteo se escuchaba a pesar de que no había otra persona en la pretendida iglesia además de una joven de cabello corto sentada en la primera banca del lado derecho del altar. Odiaba el sentimiento de claustrofobia y deja vú  que le causaba aquel lugar, decidió sentarse en una de las bancas y esperar.
Repentinamente escuchó la puerta abriéndose, no quiso voltear, no sentía ninguna prisa por conocer a aquél hombre, los pasos se acercaban cada vez más y la inquietó su caminar y su aroma, supo quién era mucho antes de mirarlo, alzó la mirada hacia el altar sólo para confirmarlo con terror, los grandes ojos ámbar y los carnosos labios torcidos en una sonrisa perversa que mostraba unos enormes dientes afilados, era el hombre que más había amado y odiado en su vida, Zaireth, disfrazado como un sacerdote.
Únicamente pensó salir del lugar enseguida, corrió hacia la puerta pero al intentar abrirla recordó que nadie puede dejar las habitaciones hasta que el cliente lo deseé. Mientras ella estaba abstraída en sus pensamientos, Zaireth se había quitado el cíngulo, se acercó sigilosamente a ella y lo ató fuertemente alrededor de su cuello asfixiándola, la condujo hasta una pileta de agua bendita y le sumergió el rostro en ella, al verla inclinada no pudo evitar subir su diminuto vestido comprobando que no llevaba ropa interior, mirar ese hermoso trasero y aquella vagina perfectamente depilada lo excitaban demasiado, pero debía ser paciente, aún tenía muchos planes por realizar así que tomó un crucifijo de madera y lo introdujo violentamente en aquella cavidad, Liss se retorció de dolor, pues el Cristo metálico en él estaba rasgando su vagina y además se quedaba sin oxígeno.
Zaireth estaba distraído mientras la penetraba con aquel trozo de madera así que la europea consiguió golpear su entrepierna, alzó su rostro empapado y respiró convulsivamente, buscó en el suelo su candelabro y volvió a empuñarlo, mientras él seguía retorciéndose de dolor pateó su cabeza derribándolo y lo golpeó nuevamente con el porta velas, normalmente lo hubiera seguido golpeando hasta escuchar su cráneo romperse, pero por alguna razón no se atrevía a matar a ese hombre, era una estupidez ya que luego podría revivirlo…
Antes de que pudiera realizar algún movimiento, un enorme puño golpeó su rostro interrumpiendo sus pensamientos, mientras estaba aturdida Zaireth le ató las muñecas a la espalda y la cargó hacia las bancas, la ató a una de estas incluyendo su larga cola de caballo para que mantuviera la cabeza en alto y volvió a colocarle el velo húmedo.
El apócrifo sacerdote condujo a la chica que había visto Alyssa hacia el altar, así pudo verla bien, era una chica con uniforme de escuela católica, el cabello castaño le llegaba hasta los hombros y le cubría el rostro parcialmente, Liss sabía bien quien era, la había visto miles de veces pero no sin un cristal de por medio, era ella misma, quince años más joven. Con su trabajo creía que ya no le sorprendería nada, pero nunca se habría imaginado algo como esto, le parecía increíble aún para el burdel, quiso correr hacia la chica para comprobarlo pero lo único que consiguió fue dañar sus muñecas con las cuerdas.
-¿No es hermosa, Liss? Una pequeña de doce años aún incorrupta, inocente y virginal, dijo él mientras desabotonaba el suéter de la colegiala y bajaba el cierre de su pequeño vestido gris hasta dejarlo caer al suelo, dejando a la chica apenas con una ligera blusa blanca que se transparentaba.
Liss forcejeaba en su banca mientras veía como aquella chica tímida temblaba de terror, había visto miles de asesinatos y cometido personalmente un centenar, sin embargo verse a sí misma siendo ultrajada era vivir un horrible flashback y sólo quería que terminara. Zaireth la despojó de su blusa y se la arrojó a Alyssa, le retiró la ropa interior con torturante lentitud dejándola indefensa y desnuda.
-Mírala Alyssa, su hermoso e inmaculado cuerpo, ¿lo recuerdas? Yo sí, bastante bien – dijo mientras acariciaba a la angustiada chica cuyas mejillas brillaban húmedas por sus lágrimas, besó suavemente su hombro mientras pellizcaba uno de sus pezones, ella comenzó a gimotear de terror cuando él bajó la mano hasta su pubis. Liss estaba cada vez más desesperada, no quería revivir aquel momento, quería asesinar a aquel hombre.
-Oh no te preocupes, no voy a corromperla a ella también.
Tras pronunciar aquellas palabras la ató a la gigantesca cruz que se encontraba debajo de él y extrajo un martillo y varios clavos de al menos diez centímetros de largo, tomó el primero de ellos y lo clavó sobre la muñeca izquierda de la chica, el sonido del metal atravesando piel y hueso resonó por el lugar así como un escalofriante grito de dolor, el sacerdote repitió el proceso con la otra muñeca, la versión adolescente de Liss lloraba y suplicaba por su vida agitándose tan sólo consiguiendo que más sangre brotara de su muñecas.
El hombre se arrodilló frente a ella casi fervorosamente, tomó otro clavo, lo posicionó sobre uno de sus frágiles tobillos y martilleó fuertemente rompiendo el hueso, el otro tobillo cedió más fácilmente. La voz de la pequeña Liss se había reducido a un susurro agónico. Zaireth la miró con lujuria, introdujo su lengua en la boca de la chica mientras acariciaba su clítoris con movimientos circulares y con otro dedo recorría la entrada de su vagina que comenzaba a humedecerse.
-¿Lo ves, Alyssa? ¡Lo está pidiendo a gritos! A pesar del dolor y el temor ella sólo puede pensar en sexo. Pero no, ella no lo tendrá, nunca.
De nuevo buscó bajo el altar encontrando unas tijeras largas y delgadas, se acercó a la chica con ellas deslizándolas desde el pecho incipiente de la chica hasta su monte de venus provocándole un visible escalofrío. Separó sus labios vaginales dejando expuesto aquel pequeño bulto carnoso que era su clítoris y lo cortó de tajo provocando un sangrado inminente además de un nuevo aullido de dolor.
Liss no sabía si se trataba de la impresión ante tal espectáculo o si realmente tenía una conexión con su versión adolescente pero había sentido el frío de las tijeras en su propia vagina y el horrible dolor punzante cuando se cerraron.
Zaireth puso uno de los largos portavelas sobre el fuego de un cirio y contempló a la chica mutilada desaprobadoramente.
-Esto está muy mal…me parece demasiado profano representar a Cristo con una mujer, tendremos que arreglarlo. – dijo obsequiándole a Alyssa una de sus tétricas sonrisas en las que retraía sus labios dejando completamente al descubierto sus enormes e inhumanamente afilados dientes. Viró hacia la crucificada y mordió con fuerza uno de sus pechos hasta que le arrancó un gran trozo de piel para luego escupirlo sobre el altar, la chica chilló de dolor mientras abundante sangre chorreaba de su pecho izquierdo. El sacerdote aún mostraba su sonrisa teñida de escarlata y siguió con su tarea, rasgando los pequeños senos hasta que quedaron convertidos en jirones rojizos.
– No, esto sigue estando mal… - inmediatamente tomó las tijeras y caminó rápidamente hasta el confesionario. Abrió una de las puertas y dentro de ella encontró a un pequeño monaguillo rubio realizándole un felattio a un  obeso y calvo sacerdote, Zaireth pateó al niño, cortó el pene erecto del hombre y empujó la puerta del confesionario sin importarle el clérigo que intentaba desesperadamente contener el flujo de sangre.
-Ah, padres pederastas, son tan fáciles de encontrar.
Tomó con precaución el porta velas cuya punta estaba ya al rojo vivo, colocó el miembro cercenado sobre la chica y fundió la carne con el metal caliente, ésta siseo un poco y se ennegreció ligeramente pero quedó bien adherida.
Al hombre seguía sin satisfacerle la decoración. Regresó al confesionario encontrando al pequeño niño llorando fuera de él, lo cargó y lo llevó hasta el altar, le quitó su hábito descubriendo que no llevaba nada debajo. Era un hermoso niño de ocho años, de cabellera rubia y grandes ojos azules, resultaba perfecto para lo que planeaba. Tomó las tijeras y las clavó en la unión entre el cuello y su espalda desplazándolas hacia abajo mientras el niño forcejeaba inútilmente. Tuvo que repetir el procedimiento hasta que la herida fue lo suficientemente profunda, separó piel y músculo hasta dejar expuestas las costillas y pulmones, introdujo una mano en el cuerpo del infante extrayendo estos, causándole una inminente muerte. Colocó el cuerpo inerte sobre el altar y con ayuda del martillo fue aplastando las costillas con cuidado de no romperlas, deformándolas hasta que sobresalieron  de su espalda dándole la apariencia de alas hechas de hueso, al terminar le puso una cuerda alrededor del cuello y lo colgó de un ostentoso candelabro, con aquella iluminación lucía como un macabro querubín.
Nuevamente vislumbró la escena, se alejó unos pasos para contemplarla en su totalidad, el Cristo transexual y el querubín de las alas óseas, quedó complacido, ahora era tiempo de la comunión. Desató el nudo que mantenía a Alyssa en la banca y la cargó sobre su hombro derecho para luego depositarla sobre los senos extirpados de su versión adolescente, pasó la cuerda que aún sostenía sus muñecas por debajo del altar y la anudó en sus tobillos; con la cuerda sobrante ató sus rodillas a los extremos del mueble para que mantuviera las piernas separadas.
Debajo del altar se encontraban un cáliz con vino  y unas ostias, fingió consagrarlas frente a Liss, remojó una de ellas en vino y la introdujo en su vagina, el vino tinto le causó un ligero escozor que olvidó cuando ese hombre empezó a lamer su clítoris lentamente, los lengüetazos se transformaron en ligeras succiones y pequeñas mordidas que lograron que ella gimiera de gozo aún contra su voluntad. El hombre derramó vino sobre el manjar que degustaba provocándole un ardor a Alyssa que no hacía más que excitarla más, Zaireth introdujo su lengua en aquella vagina encontrando la ostia empapada de vino y líquidos vaginales, aquella combinación le pareció exquisita.
Resistirse a penetrarla era imposible, se quitó la sotana dejando al descubierto su gran miembro y lo introdujo dentro de la dueña del burdel, ella clamó de gozo y él de inmediato sintió aversión, aquello no era para el deleite de ella, si no el suyo. Buscó las tijeras y las clavó en el abdomen de Liss deslizándolas hasta su pubis, haciendo que la sangre derramada se mezclara con el vino en el cáliz mientras los gritos de dolor de la europea resonaban por la iglesia.
Él penetró nuevamente a la mujer, vertió un poco del vino adicionado con sangre sobre sus labios que apenas seguían moviéndose y derramó el resto sobre su propio cuerpo, animado al ver su cuerpo con aquel elixir rojizo introdujo las manos en la nueva cavidad que había creado presionando los órganos internos de la mujer alrededor de su pene mientras empujaba con más fuerza, la presión de sus manos y la sensación suave y tibia de aquellas entrañas rozando su miembro era algo inigualable por lo que no tardó en correrse dentro del cuerpo apenas con vida de Liss.
Alyssa sólo podía pensar en una persona mientras su cuerpo era profanado y no se trataba del hombre sobre ella, sino en la chica que había permitido que eso sucediera…

Jennifer por fin había terminado con la cursilería que le había sido encomendada y estaba adhiriendo el boceto junto a sus dos anteriores trabajos cuando su puerta se abrió de pronto, apenas alcanzó a distinguir a Liss furiosa sosteniendo un hacha antes de que el arma cayera sobre uno de sus brazos separándolo de su cuerpo. Antes de poder preguntarle algo a su jefa ella volvió a atacarla, el hacha golpeó sus piernas, su abdomen, manchándolo todo de rojo hasta que el arma golpeó directamente su cabeza partiéndola en dos hasta la mandíbula. La matrona liberó el hacha del cráneo con ayuda de sus tacones y dejó una nota en el restirador ensangrentado:
“Cuando te regeneres limpia las habitaciones de los coprófilos y pasa a mi oficina. Alyssa Romanova”

                                                          

domingo, 26 de julio de 2015

El burdel de las parafilias. C 5: Incesto y voyerismo



-¿Qué diablos te pasó en el ojo? - le preguntó Alice a su mejor amiga, a la cual parecía que le habían propinado una buena paliza.
-Si te lo contara no me lo creerías...
-Vamos, te conozco desde la primaria, sabes que puedes contarme lo que sea.- su interlocutora meditó un poco hasta que por fin se decidió a hablar.
-Bien... ¡cumplí mi fantasía! ¡La de Bundy!
-¡Pero es imposible! - argumentó ella completamente incrédula.
-Eso creí yo, ¡pero sucedió! no lo sé...conocí un lugar bastante extraño, podría decir que tiene algo de sobrenatural.
-¡Dame la dirección!
-¿Qué piensas hacer?
-No puedo decirte, pero sé que si pudieron conseguirte a Bundy podrán satisfacerme - tras toda clase de chantajes para que le revelara su fantasía sin conseguirlo, su amiga le proporcionó la dirección y las indicaciones pertinentes, omitiendo por supuesto la parte del pago. Una hora después Alice ya estaba de camino al lugar, tenía algo muy claro en mente, o mejor dicho a alguien: su padre.
            Sus progenitores se habían divorciado cuando ella tenía once años, no entendía porque, ellos parecían amarse demasiado y nunca los vio discutiendo, se quedó al cuidado de su madre que se negó a darle explicaciones, lo único que llegó a decirle fue la gastada frase "él no era quien yo pensaba"; Alice asumió que se había tratado de adulterio y dejó de hacer preguntas.
            Descubrió la verdad cuatro años después debido a su perversa amiga que le envió "un video muy interesante", en él aparecía una mujer extremadamente delgada siento penetrada brutalmente por un hombre con un miembro tan gigantesco que se le marcaba a la chica en el vientre, parecía que en cualquier momento la piel se le destrozaría y aquel pene saldría ensangrentado como en aquella escena de "Alien".
            En definitiva se trataba de un espectáculo entretenido, sin embargo lo que realmente la impresionó fue el momento en que se amplió la toma y reconoció a su padre como aquel folla-anoréxicas. Se dijo que era imposible, leyó los comentarios bajo el video averiguando que aquel sujeto se hacía llamar "Nacho Sixxx", una rápida búsqueda en google confirmó sus sospechas, se trataba de Ignacio Borges, su padre. Tal parecía que era toda una celebridad en el porno bizarro, se dedicó a mirar sus videos, hacía de todo: coprofilia, necrofilia, formicofilia, incluso había hecho un trío con un perro y una enana sadomasoquista. Ahora comprendía porque su madre se había escandalizado, sin embargo a ella le pareció sumamente excitante y habitualmente fantaseaba con participar en uno de sus peculiares videos, aunque por supuesto se había contenido de comunicarse con él por temor a su reacción y a que su madre pudiera enterarse, pero ahora que se presentaba la oportunidad no pensaba desperdiciarla.
            La entrevista con Liss le resultó sumamente distrayente pues la europea llevaba un minúsculo vestido con un pronunciado escote delantero que apenas cubría sus grandes y firmes pechos. Por su parte Alyssa encontraba bastante molesta por tener que vestirse como mujerzuela, así que decidió terminar rápidamente aquella conversación con esa adolescente delgada y bajita que poseía una melena pelirroja leonina que le llegaba hasta los hombros, pensó que lucía como una tutsy pop y a pesar de su mal humor esbozó una sonrisa.
-Señorita Borges, ¿en qué puedo ayudarla?
-Me gustaría tener sexo con mi padre - dijo ella sin titubear, el rostro de Liss no se inmutó ante la incestuosa frase, era algo sumamente común en su trabajo - se llama Ignacio Borges, aunque es mejor conocido como Nacho Sixxx.
-¿El actor porno? - ésta vez sí podía percibirse un ápice de sorpresa e interés en la expresión de Liss, Alice asintió casi orgullosa - bien, será un honor tenerlo en mi burdel, soy admiradora de su trabajo y no había tenido la oportunidad de colaborar con él. ¿Ha pensado en algún escenario en específico?
-Sí, un circo, pero no como uno de los actuales si no estilo antiguo, con fenómenos.
-Ahora es un poco despectivo llamarlos de esa forma, pero entiendo a lo que se refiere, ¿está interesada en alguna deformidad en particular?
-No, sorpréndeme, con unos tres o cuatro bastarán, además me gustarían un par de animales y un disfraz de arlequín.
-De acuerdo, su habitación estará lista en una hora y media aproximadamente, durante ese tiempo puede presenciar nuestro espectáculo del día y posteriormente acudir a nuestra bodega de vestuarios para escoger su atuendo, la maid la conducirá a donde guste.
-Sólo una cosa más, no le mencione quien soy. Quiero que todo el asunto se maneje como si estuviera grabando otro de sus videos. - Alice había decidido que quería darle la sorpresa ella misma, antes de retirarse quiso despejar una duda, odiaba quedarse con la curiosidad - Disculpa la pregunta, pero... ¿siempre recibes a los clientes vestida de esa forma?
- Por fortuna no, a uno de nuestros usuarios frecuentes se le ocurrió incluirme en su fantasía y bueno...tengo que encontrarme con él en un momento. - Liss condujo a la chica a la salida de su oficina y le presentó a la pequeña maid.
            La joven de la enmarañada cabellera llegó cuando el espectáculo ya había comenzado así que no pudo sentarse hasta el frente como le hubiera gustado, no obstante el lugar no era demasiado grande así que tenía buena visibilidad, además reconoció de inmediato la canción que estaba sonando, se trataba de un extraño remix de "Sisters of the Light" de Xandria con música oriental.
            En el escenario se encontraban un par de gemelas de piel morena con tintes dorados, llevaban atuendos de belly dance góticos y portaban vistosas joyas sobre la cabeza, los antebrazos y los tobillos, a Alice le parecieron como princesas hindúes de inigualable belleza y delicada figura; cuando por fin pudo desviar la mirada de aquellas hipnóticas mujeres de minúscula cintura pudo ver que sobre ellas había un hombre corpulento boca abajo sostenido únicamente por cuatro ganchos que se habían clavado en los extremos de su espalda y que a sus costados pendían un par de largos trozos de tela violáceos.
            Las chicas bailaban tan coordinadamente que una persona poco observadora podría creer que se trataba de una sola mujer frente a un espejo, por supuesto la ilusión se perdió cuando una de las chicas comenzó a envolver sus brazos con las telas y a elevarse sobre el hombre que pendía del techo realizando toda clase de acrobacias con ayuda de aquellos grandes listones. Por su parte la otra gemela caminó hacia un estante lleno de largas varillas metálicas (el cual Alice no había notado hasta ese instante) y tomó una de ellas sin dejar su danza ni siquiera cuando clavó aquella varilla en el pecho del hombre colgante y algunas gotas de sangre la salpicaron.
            El hombre exclamó de dolor pero fue apenas audible por el elevado volumen de la música, ambas chicas seguían con el espectáculo, una contoneándose en el aire y otra sobre la plataforma mientras seguía clavando varillas cada vez más rápido en el torso del hombre que profería maldiciones a ambas chicas al tiempo que su sangre se derramaba sobre el escenario y la bailarina.
            Cuando le hubo clavado al menos veinte varillas que formaban un amplio círculo en su cuerpo continuó su danza mirando a su hermana que se había elevado aún más enrollando la tela desde sus tobillos hasta sus rodillas y que abruptamente se dejó caer sobre la víctima de su gemela girando a causa de la tela que se desenvolvía, golpeó directo en el centro del círculo que se había formado y atravesó el cuerpo llenándose de sangre y vísceras, además de quedar rodeada por las varillas que habían cedido junto con la piel.
            Su gemela retiró algunas de las varillas, la ayudó a bajar y así, cubiertas del pegajoso líquido rojo, se besaron febrilmente para finalizar con una pequeña reverencia frente al público, que aplaudió hasta que les dolieron las palmas (incluida, por supuesto, Alice).
            El show había animado a la pelirroja, ahora le correspondía representar su propio espectáculo, le pidió a la maid que la dirigiera hasta lo que Liss denominaba la "bodega de vestuarios", ésta en realidad lucía como los bastidores de un enorme teatro, era más grande que el departamento donde ella vivía con su madre. Había cientos de hermosos disfraces exquisitamente confeccionados, mas ella no se dejó distraer de su propósito inicial y siguió buscando hasta que encontró un magnífico atuendo de arlequín que al parecer era de su talla; se trataba de un vestido corto con rombos en rojo y negro, un gorro de dos picos con cascabeles en ellas y unas largas botas de puntas enroscadas.
            Cuando se lo probó notó que le sentaba a la perfección, era justamente lo que estaba buscando, para su maquillaje escogió una mezcla entre un mimo y Emilie Autumn, finalmente se colocó el gorro dejando que mechones de su alborotada melena emergieran de él. Se miró complacida en un espejo de cuerpo completo y salió al encuentro de su guía, era tiempo de acudir a su cita; la mujer le indicó que le correspondía el cuarto -108 y le entregó una gran llave antigua.
            Caminó velozmente el largo tramo hasta la habitación -108 con el corazón acelerado, ésta tenía un enorme portón de madera y en él una puerta de menor dimensión en la cual estaba grabado el número. Estaba tan ansiosa que no pudo introducir la llave al primer intento, cuando por fin pudo abrir la puerta sintió la fuerte oleada al aroma a circo, una mezcla de palomitas de maíz, tierra húmeda, algodón de azúcar y animales; inmediatamente después de percibirlo olfativamente, su vista lo asimiló todo: los puestos de comida, los animales enjaulados y la gran carpa con enormes carteles vintage que tenían dibujos de los fenómenos que se presentaban en ella. Por último sus oídos percibieron la clásica e inconfundible música alegre que representaba aquél lugar.
            Se introdujo casi corriendo en la carpa haciendo sonar sus cascabeles y se encontró con un amplio lugar vacío a excepción de unos curiosos personajes que se encontraban en el centro del lugar.
-Tu debes ser la directora, yo soy Nacho Sixxx. - se presentó su padre disfrazado de domador de leones, Alice apenas contuvo las ganas de decirle que ella bien sabía quien era y le siguió la corriente proporcionándole un nombre falso "Arleen" - Te presentaré a nuestro equipo del día.
            El actor porno comenzó a hablarle del personaje más vistoso que se encontraba en el lugar: Betty, la viuda negra; nombrada así por su gran parecido con Betty Page, su tendencia a asesinar a sus amantes y por poseer tres pares de brazos que controlaba a la perfección, como comprobó la chica cuando la saludó con todos los del lado derecho. A su lado se encontraba el poderoso Magnus, una mole de dos metros de alto y doscientos kilos de puro músculo que además tenía la peculiaridad de tener dos penes, uno situado pocos centímetros encima del otro. Un metro cincuenta más abajo de él se encontraba un enano bicéfalo hermafrodita, cada uno de sus rostros parecía pertenecer a un sexo diferente y ambos lucían un tanto aniñados haciéndolo parecer un infante deforme; respondía al nombre de Glen&Glenda. Por último se encontraba reptando en el suelo Amelia, la viperina; se trataba de una mujer sin brazos ni piernas que poseía una larga lengua bífida y unos grandes y afilados dientes.
            Además del bizarro descrito, contaban con un camarógrafo, un león y un elefante, además de que podían disponer de cuanto hubiera en el circo, la chica pelirroja quedó bastante conforme y más aún cuando Ignacio le informó que todos tenían indicaciones de hacer cuanto ella pidiera. Alice apenas podía controlar su impulso de saltar sobre su padre y desnudarlo en ese preciso momento, sin embargo uno de sus mayores placeres era el voyerismo así que igualmente disfrutaría ver a aquellos extraños seres copular.
            Asimiló enseguida su rol de directora y les indicó como deseaba la primera escena además de ordenarle al camarógrafo cómo debía grabarla. La mujer araña comenzó a besar alternativamente las cabezas del enano mientras sus brazos lo despojaban de su ropa dejando al descubierto su cuerpo de niño, a su vez Amelia se encontraba realizándole una felación al león enroscando su larga lengua en su peludo miembro y moviéndola ascendente y descendentemente hasta que el animal se encontraba tan excitado que comenzó a inquietarse. Lo condujeron hasta Betty que tenía sus seis brazos ocupados complaciendo a Glen&Glenda, estimulaba su pequeño miembro y su vagina al mismo tiempo que acariciaba el resto de su diminuto cuerpo, causando que sus dos cabezas gimieran de placer.
            La mujer araña estaba tan distraída que la penetración del león la tomó por sorpresa y soltó un estridente grito, Nacho le propinaba fuertes latigazos al león para que la embistiera cada vez más fuerte y éste en su excitación arañaba la espalda de la mujer llevándose en sus garras trozos de su piel dejando en su lugar largas líneas rojas de las que manaba sangre.
            Perdida entre el placer y el dolor, Betty comenzó a estrujar los cuellos del hermafrodita sin dejar de estimular sus aparatos sexuales manual y oralmente, de lo contrario habría notado como aquellos rostros aniñados cambiaban su tono rosado a uno violáceo antinatural, sus globos oculares sobresalían rojizos sobre las cuencas y sus regordetas manos se sacudían intentando liberarse. Estiró uno de sus brazos para tocar la melena del león, atrayendo su cabeza a la suya y cuando él rugió cerca de ella estalló en placer.
            Cuando notaron que el hermafrodita había muerto asfixiado, simplemente lo ignoraron, Alice se rehusó a sacarlo de la escena, de hecho el asesinato de aquel pigmeo le dio la idea de transformar su video del porno al gorno; le comentó su idea a Nacho al cual le fascinó. Realmente aquellos engendros no le importaban, observar su comportamiento sexual era entretenido y ciertamente estimulante pero su objetivo real era el hombre disfrazado de domador.
- No será complicado, son un grupo autodestructivo. - le dijo con convicción.
            La siguiente escena comenzó con la mujer araña siendo penetrada por los dos grandes miembros de Magnus a la vez que Amelia lamía su clítoris con las puntas de su lengua dividida. Ignacio - sujetando al león por su correa - se acercó a la gimiente mujer que retorcía sus seis brazos de placer y comenzó a untarle los pezones y el cuello con leche, provocando que la fiera lamiera su piel; la rasposa lengua del animal le causaba un inigualable placer que fue transitoriamente de su pecho hacia su cuello donde, inesperadamente, Nacho dejó caer una enorme cantidad de leche causando que el león la lamiera con desesperación e incluso comenzara a morder al clon de Betty Page arrancándole la piel mientras ella intentaba apartarlo con sus seis brazos sin lograrlo; animado por el sabor de la carne, la bestia no dejó de morder hasta que aquellos anormales brazos dejaron de moverse y el domador lo apartó.
            El cuerpo de la seudo pin up lucía ahora semi decapitado pues el león había devorado sólo parcialmente su cuello y la cabeza aún oscilaba apenas sostenida por mínimo trozo de piel ante las embestidas de Magnus que seguía penetrándola sin importarle si tenía cabeza o no. Así mismo, Amelia continuaba recorriendo aquel cuerpo inerte con su larga lengua incluso con más entusiasmo ahora que se encontraba ensangrentado, inconforme con la miserable cantidad de rojizo fluido que podía lamer empezó a mordisquear las musculosas piernas de Magnus sorbiendo la sangre que manaba de las heridas como una sanguijuela.
            Cuando los reflejos tardíos de Magnus lo alertaron de lo que estaba sucediendo enfureció, arrojó el cuerpo de la mujer araña como si se tratara de una muñeca de trapo y cayó con fuerza al suelo torciéndose de forma inhumana, irónicamente lucía como una araña a la cual le habían aplastado la cabeza.
            El musculoso hombre miró al ser sin extremidades aún adherido a una de sus piernas, lo tomó de la cabeza con una de sus gigantescas manos y lo llevó debajo del elefante, bastó con que lo masturbara un poco con su mano libre para que reaccionara; sujetó a la sanguijuela humana de los costados y la empaló en el gigantesco y áspero miembro del paquidermo causando que la amorfa mujer emitiera escalofriantes gritos de dolor. Él continuó empujando ese compacto cuerpo contra el animal con tal ímpetu que de la boca de la chica comenzó a brotar sangre, probablemente alguno de sus órganos internos se había destrozado pues no estaban acostumbrados a albergar un huésped de tal magnitud. Calmada su ira, Magnus dejó aquel cuerpo empalado que finalmente cayó cuando el elefante perdió su monstruosa erección.
            Con aquella mole convenientemente agachada bajo el colosal animal y consciente de que era el último de los fenómenos, Nacho le ordenó al elefante que corriera hacia él aplastando al engendro restante como si se tratara de un insecto cualquiera.
            Ahora sin aquellos anormales seres (que habían resultado un buen incentivo) no había nada entre su anhelado amante y Alice; ella le indicó al camarógrafo que podía retirarse y él obedeció gustoso.
- Quiero que grabemos una sesión privada.- le dijo la pelirroja a Nacho, el cual estaba ansioso por sacar el monstruo de treinta y cinco centímetros que tenía bajo los pantalones.
            Alice se aseguró de que la cámara encuadrara lo que ella deseaba, pulsó el inconfundible botón rojo y se acercó a Nacho con el corazón acelerado, se paró sobre las puntas de sus pies para poder alcanzarlo y besó sus labios con ternura que se transformó rápidamente en pasión, Nacho tomó una de sus pequeñas manos y la dirigió hasta su abultada entrepierna.
            A la joven le pareció increíblemente grande, así que decidió mirarlo con sus propios ojos, lo despojó torpemente de su ropa y así tuvo frente a su rostro el famoso pene de Nacho Sixxx (quizá aún más famoso que él mismo), comprobó que lo que había visto en los videos era cierto, aquello era gigantesco.
            Lo tomó con ambas manos y comenzó a lamerlo casi con devoción hasta que recuperó la compostura y trepó al elefante con la agilidad de una gimnasta, haciéndole señas a su padre para que la siguiera. Él obedeció sin perder su gran erección y al llegar hasta ella la cargó con un brazo, despojándola de sus bragas y luego la colocó sobre su descomunal miembro, a pesar de lo excitada que se encontraba debido al espectáculo de los fenómenos, no pudo evitar sentir dolor cuando fue penetrada por aquella bestia.
            Examinó por un momento aquel rostro que siempre había relacionado con una figura paterna y que ahora se deformaba en muecas de gozo, no pudo más que sentirse aún más excitada y se dejó llevar por el placer hundiendo la cara en aquellos fuertes hombros, mordiéndolos con fuerza; los cascabeles de su gorro tintineaban cada vez más rápido.
            Su padre la hizo girar, bajó la cremallera de su disfraz dejándolo caer y siguió follándola con ese inhumano miembro desde detrás de ella, cargándola con el brazo izquierdo mientras que con el derecho pellizcaba sus pezones o jugueteaba con su clítoris alternadamente.
            La chica del cabello color sangre no tardó en alcanzar el clímax y emitió un potente grito de placer, se liberó fácilmente de los brazos de aquel hombre, descendió del elefante (que seguía sin mostrar señas de que le importara un carajo lo que ocurriera sobre él) y se dirigió hacia un juego para probar la fuerza con un martillo que estaba junto a una serie de artículos de magia.
            El ansioso porn star la siguió sin titubear, Alice tomó unas esposas de entre el equipo de magia y le ordenó a Nacho que se sentara en la parte del juego que golpea el martillo, le esposó los brazos detrás de la espalda y se aseguró de que la cámara lo enfocara correctamente.
            Se acercó seductoramente a su progenitor y recorrió lentamente su miembro con su lengua, debido al maquillaje y el gorro que aún conservaba, Ignacio no pudo evitar recordar a una sensual villana de DC Comics; hasta que por supuesto ella se detuvo cuando él estaba por estallar, empezó a quitarse el maquillaje con las manos y notó que se trataba de su única hija, aquella que había preferido abandonar en lugar de retirarse de la pornografía.
- ¿No eres demasiado joven para hacer porno? - fue lo primero que se le ocurrió preguntar de entre la maraña de dudas que llegaron a su mente. Alice lo miró al principio confundida por su pregunta y luego emitió una sonora carcajada.
- ¿Es eso lo único que te importa? ¿Qué soy demasiado joven? - Alice volvió a reír desquiciadamente, tomó el enorme martillo que se encontraba al lado del juego y golpeó con fuerza el pene aún erecto de su padre, ocasionando su uretra expulsara un chorro de sangre y que Ignacio Borges gritara como jamás en su vida. - Luego de abandonarme tantos años y de follarme, ¿es todo lo que te preocupa? - la chica dejó de sonreír y no le permitió contestar, pues reunió toda la fuerza que tenía en su pequeño cuerpo y golpeó la cabeza de su padre con el pesado martillo, primero del lado izquierdo y luego del derecho, destrozándole la mandíbula y rompiéndole numerosos dientes.
            Dejó caer el martillo e hizo una reverencia ante la cámara como había visto hacer a las gemelas un par de horas antes. Volvió a ponerse su hermoso disfraz de arlequín y salió de aquél lugar dando pequeños saltos de felicidad; había quedado definitivamente complacida. Fuera la esperaba la maid que le informó que era tiempo de saldar su deuda, la condujo hasta una habitación sin número y la dejó sola.
            La chica se introdujo en aquel cuarto pobremente iluminado y siguió una pequeña luz parpadeante que identificó como la luz de una cámara que se encuentra grabando, fue sorprendida por unos grandes brazos que la desnudaron y la llevaron hasta una enorme diana en la que sujetaron sus extremidades con brazaletes metálicos, la hicieron girar hasta que estuvo de cabeza.
            La confusión y el asco se apoderaron de ella cuando apareció frente a ella el enano bicéfalo que creyó muerto, se encontraba desnudo y comenzó a recorrer su rostro con su pequeño y flácido pene, mientras ella movía su cabeza intentando esquivarlo sin lograrlo del todo. Apareció arrastrándose la viperina que le lamió un ojo con lascivia, Alice soltó un grito de repulsión, aquellas criaturas eran entretenidas para observarlas pero tenerlas cerca era simplemente horrible, sacudió sus brazos y piernas intentando liberarse pero lo único que logró fue mover ligeramente la diana.
            De pronto notó como volvían a girarla y creyó ilusamente que la liberarían, sin embargo al mirar hacia el frente vio que su tortura apenas comenzaba. La mujer araña se encontraba portando seis dagas, una en cada mano; Alice suplicó por su vida, "yo no les hice nada, fueros ustedes mismos", dijo una y otra vez sin que nadie le respondiera.
            La primera daga rasgó uno de sus muslos, dejando expuesto músculo y tejido adiposo, ella se retorció de dolor provocando que la diana girara; la segunda daga se clavó entre sus costillas perforando uno de sus pulmones, la chica no dejaba de llorar y gritar que la soltaran pero contrario a eso, Betty lanzó la siguiente daga que se clavó en su pezón izquierdo provocando un nuevo aullido de dolor; la cuarta daga fue a dar directamente a su ojo derecho del que manó abundante sangre, la quinta acertó en su pequeño clítoris, la voz de la joven se había tornado ronca de tanto gritar, así que la mujer de seis brazos se decidió a terminar con su sufrimiento; la última daga perforó su yugular y la sangre bajó como una cascada bañando su delicado cuerpo; mientras la vida abandonaba el cuerpo de la chica, ella sólo podía pensar que aún con el insoportable dolor, aquello había valido la pena.

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            De entre una aniñada cama de cortinas de seda colgantes surgió un horrible grito de terror, se trataba de Alice que se había despertado de lo que creía que era el sueño más fantástico y macabro que jamás tendría, corrió entusiasmada a buscar su diario para escribirlo antes de comenzar a olvidar los detalles. Al llegar a su librero vio entre sus libros un DVD que nunca había visto, era una caja negra sin portada, la abrió con curiosidad y encontró una pequeña tarjeta que decía: El burdel de las parafilias.
            Sorprendida miró bajo su camisón buscando alguna herida, encontrando únicamente una pequeña cicatriz entre sus costillas. Caminó hasta su clóset, guiada por un extraño impulso, y encontró en él aquél hermoso disfraz de arlequín. Sonrió ampliamente, aquella tarde volvería a usarlo y se masturbaría viendo el video, una y otra vez.


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